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Khreb - wild grain, food during the crisis in Khregané, Chad. Chad was one of the worst affected countries, with poor rainfall last year hurting farmers and animal herders the most. Then locusts and severe flooding added to the misery. Credits: Lisa Krebs/Caritas Switzerland

Khreb – wild grain, food during the crisis in Khregané, Chad. Chad was one of the worst affected countries, with poor rainfall last year hurting farmers and animal herders the most. Then locusts and severe flooding added to the misery.
Credits: Lisa Krebs/Caritas Switzerland

Por Lisa Krebs 

Moussa Ismael Muhammed se abre camino entre el exuberante verde de sus campos. La tan necesaria lluvia finalmente llegó en julio. Desde entonces su finca ha prosperado. Al agricultor muestra con orgullo el brillante verde pálido del sorgo que cosechará en octubre. “El sorgo es nuestro alimento básico”, dijo Moussa. “Pero en nuestros campos también cultivamos mijo y cacahuete o maní”.

Moussa vive con su esposa y sus cuatro hijos de tres, cuatro, cinco y siete años en Kreghané, una aldea perteneciente a la región de Guéra en el este de Chad. Al igual que la mayoría de agricultores en su región, él posee alrededor de una hectárea de tierra que cultiva durante los tres meses de la temporada de lluvia. Los productos que se cultivan en este suelo son suficientes para satisfacer las necesidades anuales de los seis miembros de su familia.

Aunque Moussa está contento con la condición de los campos, su humor cambia notablemente cuando ve a las mujeres batiendo al aire las grandes cestas. “Todavía no hemos superado la crisis”, dice pensativo el agricultor.

“Al batear sus cestas al aire, las mujeres están espantando los pájaros que tratan de comerse los granos salvajes. En tiempos difíciles, estos granos también son una importante fuente alimentaria para nosotros los humanos”, dijo Moussa, mostrando un bol de granos diminutos.

En agosto de 2011, cuando dejó de llover durante los días de siembra, no se sembró todo el grano. La cantidad de grano que creció durante las siguientes semanas fue mucho menor que durante un año normal. Los campos de maíz también fueron atacados por las langostas antes de la cosecha.

Debido a la escasez de alimentos, los hombres se vieron obligados ir a ganar dinero fuera de la aldea, trabajando como jornaleros para ganar un salario para poder comprar comida. Muchos hombres tuvieron que viajar a Mangalmé, la cabecera del departamento. Las mujeres y los niños se quedaron atrás, y a menudo pasaron penas para obtener su propio sustento.

En junio, las cosas cambiaron. La organización Caritas local, Aura, contraparte de Caritas Suiza, se dio cuenta de la difícil situación de los agricultores en Kreghané. Miembros del personal local visitaron la aldea y fueron informados de la situación de cada una de las familias. Gracias al apoyo financiero de la red internacional Caritas, Aura les distribuyó granos y semillas a las familias necesitadas.

“Para nosotros fue muy importante no recibir sólo granos”, dijo Moussa. “Ciertamente los granos garantizan la supervivencia y nos dan fuerzas para cultivar nuestros campos ¡pero sin semillas no teníamos nada qué sembrar!” Moussa explica que la gente necesitada de la aldea ya se había consumido la escasa cosecha y no habían quedado semillas para el año siguiente; cosa que es comprensible dada el hambre que estaban padeciendo.

Ahora Moussa vuelve a trabajar. Trasplanta los plantitas de mijo del semillero al campo. Él espera los aldeanos ya no tendrán que pelear por los granos con las aves. La visión de los retoños emergiendo del suelo crea esperanzas para el futuro de su familia y la comunidad.