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Gaba Goundoukou is responsible for the  implementation of various  activities of Aura for rural development Credits: Lisa Krebs/Caritas Switzerland

Gaba Goundoukou is responsible for the
implementation of various
activities of Aura for rural development
Credits: Lisa Krebs/Caritas Switzerland

Por Lisa Krebs

Gaba Goundoukou ha sido miembro de Aura, una organización contraparte de Caritas Suiza en Chad, desde hace cinco años. Gaba es un agricultor culto y trabaja en 20 aldeas de la región de Guéra, ubicada al este del país. Él es responsable de la implementación de varias actividades de Aura para el desarrollo rural, en colaboración con los aldeanos.

Este año, Gaba participa plenamente en el proyecto de ayuda de emergencia de Caritas Suiza y UNAD (Caritas Chad) que ayuda a personas de varias regiones de dicho país que han sido severamente afectadas por la sequía. La ayuda se suministra principalmente en forma de víveres y nuevas semillas.

Desde el inicio del proyecto, Gaba asumió un papel importante: era responsable de determinar qué familias se podían beneficiar del proyecto de ayuda de emergencia. Para poder llevar a cabo una selección justa, Gaba visitó todos los hogares en “sus” aldeas y, con la ayuda de los miembros de las familias, rellenó un cuestionario.

“En realidad, hice un tipo como de inventario junto con los miembros de las familias. Les pregunté acerca del número de miembros, el número de animales, la cantidad de granos almacenados y otras fuentes de alimentos e ingresos”, dijo Gaba. “Para la distribución de granos y semillas para la siguiente siembra, seleccionamos a aquellas familias que más habían sufrido los efectos de la crisis de sequía. Esto incluyó a mujeres solas que estaban a cargo del sustento del hogar, ancianos y enfermos, además de huérfanos”.

La siguiente tarea de Gaba no fue fácil. Tuvo que comprar granos y semillas – una tarea difícil en un país azotado por la sequía. Aunque había productos disponibles en la región, la compra de cantidades tan grandes hubiera afectado directamente el precio de otros productos básicos, lo cual hubiera resultado en un incremento de los precios. Para evitar este efecto no deseado, los granos y las semillas se compraron en Am Timan, una región del sur, que fue menos afectada por la sequía. Hecha la compra, finalmente se pudo realizar la distribución de víveres y semillas que con tanta urgencia se necesitaban antes de la siguiente siembra. Gaba visitó sus aldeas por tercera vez y monitoreó con precisión la distribución.

“La distribución ser realizó de acuerdo con las listas elaboradas al principio del proyecto”, dijo Gaba. Mas no salió según lo planificado. “En la aldea de Am-Koumi, hasta los más pobres compartieron las semillas con toda la gente de la aldea, y no sólo con los que estaban en la lista”.

Actualmente, Gaba está realizando una cuarta ronda de visitas desde que se inició el proyecto. En esta aldea hay una solidaridad singular y Gaba quiere saber cuál es la situación exacta de todas las familias. Él quiere ver si hay suficientes granos para esperar a la siguiente cosecha y si los agricultores están satisfechos con los cultivos, gracias a las semillas que se distribuyeron.

Junto con los agricultores, Gaba visita los campos para ver la situación con sus propios ojos. Sonríe al ver el verde vivo de las plantas de maní o cacahuete que los agricultores están cultivando. “Pareciera que los agricultores de Am-Koumi nuevamente tendrán una buena cosecha este año”, dijo Gaba.