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Caritas works with the Jesuits in Syria. Children collect supplies for their families at one of the school-shelters in Aleppo. Credits: Avo Kaprealian and Sedki Al Imam/Jesuit Refugee Service

Caritas works with the Jesuits in Syria. Children collect supplies for their families at one of the school-shelters in Aleppo.
Credits: Avo Kaprealian and Sedki Al Imam/Jesuit Refugee Service

Con solo unas mantas recibidas de Caritas, una madre y su hijo intentan combatir las bajas temperaturas y la nieve, mientras duermen al raso, en uno de los parques de Damasco, la capital de Siria. Son solo dos del millón y medio de personas que se han visto obligadas a abandonar sus casas durante la guerra civil en el país.

Decenas de millares de personas ya ha sido asesinadas o heridas en Siria. Cada día, otras muchas corren el peligro de morir por un coche-bomba, ser violado o simplemente no encontrar nada para comer.

Con la ayuda de otras organizaciones de CI, Caritas Siria ha estado distribuyendo alimentos, asistencia médica, escolarizando a niños y asegurándose que la gente esté preparada para el invierno. Trabaja en Damasco, Alepo, Homs, Hassakeh, Horan y localidades costeras.

En pleno invierno, los sirios deben hacer frente a bajísimas temperaturas, con escasez de combustible para la calefacción y poca ropa de abrigo. El Presidente de Caritas Siria, S. E. Mons. Antoine Audo, Obispo de Alepo, ha dicho a la Radio Vaticana: “Hace muchísimo frío en Alepo. Estamos sin combustible, ¡porque el que hay es muy caro! La escasez de combustible es realmente un problema terrible, sobre todo para los hospitales, los colegios y, claro, las viviendas”.

Caritas Siria se han concentrado en ayudar a más de 11.200 personas a pagar su alquiler y distribuyendo ropa de abrigo, calefactores, mantas y hornillos, en el marco de un programa valorado en 822.000 USD (637.000 euros). Para cubrirlo se lanzó una llamada pidiendo ayuda internacional a finales de 2012.

El conflicto ha causado la falta de alimentos. Los pocos disponibles son muy caros. El precio del pan se ha triplicado en los últimos dos meses. La economía se ha colapsado, por las presiones de la guerra y el embargo. Los pocos ahorros que tenía la gente se han terminado hace mucho tiempo, ya que la crisis está entrando en su segundo año.

“En general, toda la gente se ha vuelto pobre en Siria, antes se vivía sin pasar hambre. Pero ahora, incluso la clase media vive en la pobreza, en Alepo”, dice Mons. Audo.

Según fuentes del personal de Caritas, el número de personas necesitadas es alarmante. En Homs, inicialmente el objetivo era ayudar a unas 200 familias, sin embargo el equipo de Caritas que trabaja en dicha localidad identificó a 2000 familias necesitadas. Los 60 jóvenes voluntarios hacen todo lo que pueden para responder las necesidades cotidianas, distribuyendo cestas con alimentos al mayor número posible de personas, alcanzando a ayudar a unas 750 familias. Mientras tanto, en Alepo, el verano pasado comenzó un programa provisional de distribución de vales para alimentos, que ha ayudado a unas 1000 personas. El programa sigue adelante pero el número de necesitados ahora es mayor.

Caritas trabaja también ayudando a sirios en Jordania, Líbano y Turquía. Estos países han recibido a unas 550.000 personas.

La guerra civil en Siria parece no dar señales de paz. En su discurso anual al Cuerpo Diplomático del Vaticano, el Papa Benedicto XVI dijo: “Pienso ante todo en Siria, desgarrada por incesantes masacres y teatro de espantosos sufrimientos entre la población civil. Renuevo mi llamamiento para que se depongan las armas y prevalezca cuanto antes un diálogo constructivo, que ponga fin a un conflicto que, de continuar, no conocerá vencedores sino sólo vencidos, dejando atrás sólo ruinas”.