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La estabilidad del país está en peligro. Desde primeros de 2012, las guerrillas islamistas han ido tomando diferente localidades, empezando desde el norte del país y ahora se dirigen hacia la capital, Bamako.

Ha comenzado la intervención militar francesa, con el apoyo de algunos países africanos. Desde el año pasado, más de 350.000 personas han huido de sus casas, desplazándose hacia el sur o los países vecinos. Caritas Malí asegura que la población necesita urgentemente refugio, alimentos, agua y artículos para la higiene personal.

“Estamos cansados, muy cansados”, nos dice Ibrahima Diallo, que ha escapado de su casa, cerca de Timbuktú, en el norte del país.

Caritas Malí está trabajando en colaboración con Catholic Relief Services (uno de los miembros de Caritas de EE.UU.) en proyectos de desarrollo, que han seguido adelante durante todo el conflicto.

El director de la Caritas diocesana de Mopti, localidad que se encuentra en la ruta de los rebeldes, afirma: “Es de vital importancia ofrecer un refugio a los desplazados y hay gente que ha pasado todo el invierno sin una casa”.

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