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El terremoto de 8,8 grados de magnitud que azotó Chile, el pasado 27 de febrero, fue uno de los más violentos registrados nunca en todo mundo. El epicentro estaba localizado en la segunda mayor ciudad chilena, Concepción, aunque también se sintió en los países vecinos, como en Argentina y Perú, y hubo alertas por tsunamis en docenas de países.

El balance es de 500 muertos oficiales y más de dos millones de damnificados por el terremoto y el tsunami. Dos mil viviendas sufrieron graves daños o quedaron completamente arrasadas. También las infrasestructuras y los hospitales registraron daños. Por todo ello, Chile necesita la ayuda de la comunidad internacional tras el seísmo.

Caritas Chile respondió inmediatamente al terremoto, con la distribución de comida, agua y tiendas de campaña, concentrándose en Santiago y las diócesis y parroquias de las provincias de Concepción, Talca, Temuco y Rancagua.

Dos semanas después del seísmo, Caritas ha ayudado ya a más de 520.000 personas, distribuyendo comida, agua y medicamentos. Caritas está llevando a cabo también evaluaciones para construir viviendas anti-sísmicas y está distribuyendo kits para construir alojamientos provisionales.