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Caritas lleva respondiendo a las necesidades del pueblo sirio desde los primeros días de la crisis, en marzo de 2011. Ayudamos tanto a los que están dentro del país, como a los refugiados, en toda la región. Caritas ha ayudado a más de 100.000 personas necesitadas, sin ningún tipo de discriminación.

Sin embargo, esta ayuda es solo un remedio temporal. Los sufrimientos de la población siria seguirán, mientras sigan los enfrentamientos.

Hoy en día la situación es desesperada. Hay que poner fin a todo esto. Caritas está profundamente preocupada por el creciente número de víctimas, sobre todo civiles, que viven en el terror constante y en condiciones precarias, dentro del país. Los países vecinos han mantenido generosamente abiertas sus fronteras, pero el flujo creciente de refugiados les ha empujado al límite, tanto económicamente, como socialmente.

“¿Qué va a pasar a mi familia, a mis hijos? Nuestras casas y ciudades han sido bombardeadas y todas nuestras vidas están destrozadas. Nunca pensé que necesitaría ayuda de otras personas, como la necesito ahora”, dice un refugiado de Alepo, a un cooperante de Caritas.

La ONU estima que, desde marzo de 2011, más de 80.000 personas han perdido la vida en el conflicto de Siria. Según datos estadísticos oficiales, hay 1,2 millones de refugiados sirios, 4,5 millones de desplazados internos y unos 6,8 millones de necesitados.

Caritas se une a los recientes llamamientos del Papa Francisco y a otras voces internacionales, preocupados por el elevado número de víctimas del conflicto y las reiteradas oleadas de desplazados hacia otros países de la región.

Caritas exhorta a todas las partes implicadas, a la comunidad internacional y a todas las personas de buena voluntad, para que den prioridad a la dignidad humana y al bien común:

  • Poniendo fin a la violencia y evitando ulteriores escaladas del conflicto, buscando soluciones políticas;
  • Dejando de financiar, armar o alimentar el conflicto de cualquier forma;
  • Usando la propia influencia para abrir posibilidades al diálogo, entre los interesados y las partes beligerantes; entablando un diálogo interreligioso e intercultural, que sostenga la dignidad humana y los derechos de los individuos, incluyendo a aquellos de diferente etnia y grupo religioso.
  • Demostrando activamente su solidaridad internacional financiando esos programas que son necesarios para asegurar la protección del pueblo sirio, así como diseñando una estrategia internacional de protección para los sirios que escapan del conflicto y alivien la carga de los países vecinos de Siria;
  • Permitiendo a la población siria el acceso a los servicios básicos que necesitan para vivir y mantener una vida digna.

Como dice S. Em.a Óscar Cardenal Rodríguez Maradiaga, Presidente de Caritas Internationalis: “Hemos de hacer todo lo posible para ayudar a las partes en conflicto a entablar un diálogo sincero y respetuoso, que permita a la gente el acceso a sus necesidades básicas y, por último, que guíe a la población siria hacia la paz. Todos deberíamos empeñarnos más para restaurar el sentido de pertenencia a una misma familia humana, arraigada en la civilización del amor que Dios nos llama a desarrollar en todos los países y comunidades”.

“La comunidad cristiana estar profundamente arraigada en la sociedad siria y está comprometida en la promoción de la reconciliación y el diálogo nacional, el respecto y, en definitiva, la paz. Rogamos por la iluminación de los corazones, como dijo el Santo Padre, y por la paz. Esperamos que nuestras plegarias sean escuchadas en el cielo y que nuestra necesidad de solidaridad sea reconocida en toda la Tierra”, afirma Mons. Antoine Audo, Obispo caldeo de Alepo y Presidente de Caritas Siria.

Para más información, por favor, llamen a Valerie Kaye, tel. +39 06 698 797 57 . También pueden enviar un mensajekaye@caritas.va.