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An estimated 206,000 people are internally displaced in the country, while more than 50,000 have fled mainly to the Democratic Republic of the Congo, Cameroon and Chad. Credits: Caritas

An estimated 206,000 people are internally displaced in the country, while more than 50,000 have fled mainly to the Democratic Republic of the Congo, Cameroon and Chad.
Credits: Caritas

La situación humanitaria en la República Centroafricana se está volviendo dramática, de acuerdo con el Arzobispo Dieudonné Nzapalainga de Bangui.

“Es catastrófico”, dijo el Arzobispo. Los servicios básicos, como salud y educación, han colapsado luego de un golpe de estado; escasea la comida, los negocios están pasando apuros para sobrevivir y no se han pagado los salarios de los empleados del sector público.

“En mi país, las necesidades son enormes. La gente está enferma y no hay medicina”, dijo. Los reportajes muestran que muchas clínicas médicas han cerrado o no tienen medicinas disponibles.

“No tienen comida. Durante la última semana, todas las noches ha habido un ‘concierto de ollas’ en Bangui. La gente sale a la calle golpeando sus ollas porque está hambrienta “, dijo el líder eclesiástico.

El conflicto estalló en diciembre de 2012, cuando la coalición rebelde “Séléka” inició una serie de ataques, tomando Bangui en el mes de marzo. Se estima que 206.000 personas han sido desplazadas internamente en el país y más de 50.000 han huido a la República Democrática del Congo, Camerún y Chad.

La Iglesia católica ha hecho una llamado para volver al orden público.

“La violencia no es la solución”, dijo el Arzobispo. “Hombres armados llevan a cabo saqueos a plena luz del día, las mujeres son violadas y están demasiado avergonzadas para denunciarlo. La gente no se siente segura”.

La Iglesia ha reportado un incremento en las tensiones religiosas entre cristianos y musulmanes. “Hemos ido a las aldeas y hemos reunido a imanes y sacerdotes, y les hemos dicho que necesitamos fraternidad”, dijo el Arzobispo. “Juntos, ellos han denunciado violencia, vandalismo y violaciones. Como un sólo cuerpo, podemos resistir”.

Caritas República Centroafricana y su contraparte diocesana, Caritas Bangui, les han suministraron comidas calientes a más de 5.000 personas que se vieron obligadas a huir, además de atención médica para enfermos y para los heridos en los combates.

“Recientemente, varias personas tuvieron que dormir en un hospital porque sus hogares fueron saqueados. Caritas les dio comida”, dijo el Arzobispo.

“Estamos cuidando a los niños”, dijo. “Están aterrorizados. Tenemos personal que juega con ellos. Juegan pelota, bailan, hacen sociodramas y teatro. Hablan de lo que ha ocurrido y eso les ayuda a reducir el trauma”.

Las escuelas están cerradas o están casi sin alumnos, principalmente por los riesgos de seguridad. Los niños han sido secuestrados para utilizarlos como niños soldados. El Arzobispo dice que la vida normal debe continuar: “Caritas ha ayudado a animar a los niños a volver a la escuela. Uno de nuestros objetivos es unir a niños de diferentes religiones. Los musulmanes y los católicos pueden convivir en armonía.

Como Caritas, queremos traer esperanza y dar vida”.

Caritas ha lanzado un llamamiento internacional para recaudar más de 700.000€ para poyar su labor de paz y reconciliación, ayudar a la gente a cubrir sus necesidades inmediatas y restablecer sus medios de sustento, así como brindar servicios médicos básicos en nueve diócesis.

Julio es un mes crucial para la República Centroafricana, ya que es la temporada de siembra para la mayoría de agricultores – la gente se enfrentará a una crisis alimentaria aún mayor para finales de 2013 si los agricultores no pueden sembrar sus cultivos.

El Arzobispo Dieudonné Nzapalainga hablaba desde Roma, en donde el Papa Francisco le entregó el palio.