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Papa Francisco desde el Palazzo Apostolico, Credit: Daniel Alejandro Pinilla

Por Daniel Alejandro Pinilla, Caritas Internationalis

La fuerza del verano calentaba con una temperatura de 37 grados. La plaza de San Pedro reunía personas de varios países, todos a la espera del Papa Francisco para rezar el Ángelus. Banderas, cámaras fotográficas, sombrillas y botellas de agua acompañaban a los feligreses que miraban atentos la ventana de El Palacio Apostólico.

Después de muchos aplausos y coros que decían “Francesco, Francesco”, a las 12:00 del medio día el Papa Francisco se asomó a la ventana, saludó y dijo: “El domingo pasado me encontraba en Río de Janeiro. Fue la Santa Misa para la celebración del Día Mundial de la Juventud. Creo que todos debemos dar gracias al Señor por el gran don de este evento, para Brasil, para América Latina y para el mundo entero”.

Este domingo, 4 de agosto, fue el primer Ángelus que ofreció el Papa desde su regreso de Rio en la JMJ. “Quiero pedirle que oren conmigo, para que los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud sean capaces de traducir esta experiencia en su viaje diario, en su conducta cotidiana, y que sean capaces de traducir esto en las decisiones más importantes de su vida, en respuesta a la llamada personal del Señor”.

Renata Disantos es una joven de Brasil de 28 años que estaba durante el Ángelus. “Para mí es algo muy significativo que el Papa crea tanto en los jóvenes. Fui a Rio de Janeiro a la JMJ y ahora estoy acá, para seguir con el trabajo por los jóvenes de América Latina. Es un verdadero líder espiritual para el mundo entero”, narró emocionada.

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Piazza San Pietro
Domenica, 4 agosto 2013, Credit: Daniel Alejandro Pinilla

Sonriente, con una expresión carismática en la cara y con unos gestos muy propios el Papa continuo leyendo: “Recordemos siempre: los jóvenes no están siguiendo el Papa, están siguiendo a Jesucristo, llevando su cruz. Y el Papa les guía y les acompaña en este camino de fe y esperanza. Y por eso agradezco a todos los jóvenes que han participado, incluso haciendo sacrificios.”

Este Papa es un ser de esperanza y motivación. Creo que todos ahora debemos pensar en el rol de cada uno frente a los demás. Después de todo hay que construir un mundo mejor”, cuenta Miguel Bocanegra, joven asistente de nacionalidad Peruana.

El Papa también habló de su impresión sobre el pueblo brasilero durante la JMJ. Cuando se refirió a Suramérica, una cantidad de asistentes en la plaza de San Pedro, especialmente los jóvenes, alzaron sus banderas. “También quiero destacar mi agradecimiento, mi profunda gratitud al pueblo brasileño. Un gran pueblo, el pueblo de Brasil, un pueblo de gran corazón. No olvidaré su cálida bienvenida, el saludo, la mirada afectuosa, tanta alegría! Son un pueblo generoso. Pido al Señor que los bendiga enormemente”.

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Piazza San Pietro
Domenica, 4 agosto 2013, Credit: Daniel Alejandro Pinilla

Pidió a los peregrinos que oraran con él por los jóvenes que participaron en la JMJ para que transmitan esta experiencia en sus países desde las decisiones más importantes de sus vidas. Finalmente convocó un gran aplauso para la Virgen María, “A nuestra Madre, todos juntos, un saludo a nuestra Madre”.Después del Ángelus, reconoció la cantidad de jóvenes, “hay muchos jóvenes en la plaza de hoy! Parece Río de Janeiro”, seguido de risas de por asistentes.

Agradeció la resistencia de los peregrinos a pesar del calor. Finalmente El Papa Francisco se despidió batiendo su mano, sonriendo desde la ventana y dando la bendición. “¡Queridos amigos, les deseo un buen domingo y una buena agosto… y un buen almuerzo!”.