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Fr Mark Granflor, director of the social action office of the archdiocese of Capiz (the diocesan Caritas), delivering food aid.  Credit Ryan Worms/Caritas

Fr Mark Granflor, director of the social action office of the archdiocese of Capiz (the diocesan Caritas), delivering food aid. Credit Ryan Worms/Caritas

“Yo no queria dejar a mi fieles. Pero cuando el techo de mi casa desapareció y el viento sopló las ventanas, me vi obligado a huir “, dijo el padre José Taz Lasola de la misión Padre Pío en Roxas, en la isla de Panay , uno de las afectadas gravemente por el tifón Haiyan . De pie en el lugar donde era su iglesia de madera y de bambú, el padre José mira con emocion a las estatuas desmembrados del santo italiano . Ya no queda nada que salvar del edificio.

“Mi comunidad de 800 fieles es fuerte y unida, dice. Las familias están muy ocupados haciendo refugios en los restos de sus casas, pero ya, unos voluntarios vinieron a ayudarme a limpiar los escombros . Quieren reconstruir su iglesia, lugar de encuentro y de unidad. Pero antes de la iglesia , son las familias que deben encontrar refugio y reanudar la actividad generadora de ingresos “.

Padre Marcos Granflor , director de la Oficina de Acción Social de la Arquidiócesis de Capiz ( la cáritas diocesana ), analiza el daño en esa comunidad. ” Tacloban y la isla de Leyte estaban muy presentes en los medios de comunicación. Pero no se olvide de Panay. Miles de familias se vieron gravemente afectados. Más de 147.000 personas están afectadas y solo hay que mirar a su alrededor para ver que la gente necesita ayuda “, dijo.

En la zona costera de la ciudad de Roxas en Panay , las casas son casi todas gravemente dañadas. A medida que la lluvia comienza a caer, los niños juegan en lo que queda de los barcos de pesca. La pesca es una actividad importante en esta región. Al igual que en otras partes de las Filipinas, muchos pescadores han perdido sus barcos y redes. Sin embargo, dice el padre Granflor, ” nada parece poder sacarles a su esperanza. Ayer estuve hablando con un pescador y cuando le pregunté si necesitaba algo me respondió que no, que todo ira bien. El había perdido a su casa y su barco, pero un vecino con mas suerte le prestaba su barco, cuando terminaba el mismo de pescar. Por lo tanto, podía ir a pescar, traer peces para dar de comer a su familia, y vender un poco para empezar a recuperarse.”

Esta historia es una de muchas que ilustran el valor y la resistencia mostrada por las víctimas del tifón Haiyan. ” Estas personas pueden haber perdido sus hogares, sus ropas, pero no han perdido su dignidad”, dijo el padre Marcos.

Miembros de la oficina de acción social de la Arquidiócesis de Capiz visitaron los rincones más remotos para hacer una evaluación precisa de los daños causados por el tifón y las necesidades de la población.
Rápidamente, se formaron equipos de voluntarios para preparar bolsas de comida y ropa para ser distribuidos.

Shella y James se ofrecieron inmediatamente. Mientras que James esta cargando dos camiones de alimentos para ser distribuidos en el día, Shella prepara bolsas de ropa para otra distribución que tendrá lugar al día siguiente. “Ayudar a mi comunidad me hace sentir bien , dice ella. Me hace sentir útil y no pensar en mis propias pérdidas . Siempre puedes encontrar a alguien que ha perdido más que tu. ”

Los camiones cargados se dirigen hacia una comunidad de la ciudad de Panay. En el camino, los agricultores ya están trabajando para reparar sus campos de arroz. “La agricultura es la segunda actividad económica más importante después de la pesca , dice el padre Marcos. Este sector también se vio gravemente afectada por el tifón. Si los campos de arroz se pueden recuperar con relativa rapidez , serán necesarios varios años antes de que las palmeras y cocoteros producen de nuevo.”

La población está esperando al rededor de la iglesia de la comunidad. Los agentes de pastoral han preparado una lista de 250 familias que deben recibir ayuda en prioridad. Cada uno tiene el derecho a tres kilos de arroz y agua potable. La distribución se lleva a cabo hasta el atardecer. Podrán con esa ayuda alimentar a sus familias durante dos días y están agradecidos. Sin embargo, también necesitan asistencia para reconstruir sus casas o al menos tener láminas de plástico y cuerdas para construir refugios temporales.

Al día siguiente es el mismo mensaje que lleva la comunidad de Linateran , un distrito de la ciudad de Panay. “Necesito un techo sobre mi familia”, dijo Xander , un taxista que vino recoger una bolsa de ropa que distribuye la Caritas diocesana. Con su pequeño hijo Prince en sus brazos, dijo que “si podemos reconstruir nuestras casas , entonces podemos seguir adelante. Hoy en día, las condiciones son muy difíciles y me temo que mi hijo se enferma”.

Varios miembros de la comunidad nos piden acompañarlos en el barrio para ver la magnitud de los daños. Estos son verdaderos, todas las casas que vemos tienen daños considerables cuando todavía siguen de pie.

Frente a su casa en ruinas, Myrna, madre de 4 hijos, esta tratando de recuperarse ” nipas” montaje de hojas de palma que son usados para los techos tradicionales. “Aún nos falta todo y no hemos recibido ninguna ayuda del gobierno, dijo. Pero en nuestra comunidad, nos ayudamos unos a otros como nos sea posible. Cuando uno de nosotros tiene un poco más de comida, compartirá lo que tiene demás con las familias vecinas. Pero para nuestros hogares , ¿qué podemos hacer? No tenemos dinero para comprar materiales. Así que lo hacemos como podemos. Cualquier ayuda que usted pueda dar es bienvenida”.

Esta semana, Cáritas recibirá 13.000 láminas de plástico que se distribuirán en las zonas afectadas. Ellos se suman a los miles que ya fueron distribuidas en la isla de Leyte. “Es cierto que Tacloban y Leyte fueron devastadas , dice el padre Marcos. Sin embargo, otras áreas afectadas por el tifón parece estar olvidadas. Pero también en esos lugares, las personas sufren”.

A pesar de la solidaridad que les une, los sobrevivientes del tifón Haiyan dependen a menudo de la ayuda internacional para esperar seguir adelante. Y esta ayuda debe llegar a todas las zonas afectadas por el desastre. Esto es el compromiso de los miembros de la confederación Caritas .