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A man holds a machete (aka Balaka in Songo) on November 8, 2013 in the outskirts of Bangui. Chaos followed the ouster of Francois Bozize earlier this year, opposing the anti-Balaka and the ex-Seleka rebels and reports of summary executions, looting and abuses against civilians have prompted international concern that the Central African Republic could become another Somali-style failed state. Credit: Matthieu Alexandre/Caritas

A man holds a machete (aka Balaka in Songo) on November 8, 2013 in the outskirts of Bangui. Chaos followed the ouster of Francois Bozize earlier this year, opposing the anti-Balaka and the ex-Seleka rebels and reports of summary executions, looting and abuses against civilians have prompted international concern that the Central African Republic could become another Somali-style failed state. Credit: Matthieu Alexandre/Caritas

Por el P. Jerome Emilien Dansona de Bossangoa

El 10 de diciembre de 2012, combatientes Seleka iniciaron su ofensiva militar en la República Centroafricana. Desde ese día, miles de personas han sido asesinadas, mujeres han sido violadas y las aldeas han sido quemadas.

En septiembre, Seleka atacó al pueblo de Bossangoa. Al menos 40.000 personas se han refugiado en el recinto de la misión católica aquí.

Mientras se cometen esos crímenes en la República Centroafricana, los líderes mundiales guardan silencio. Pensando en nuestra propia situación, recuerdo una de las canciones de Bob Dylan, en la que el cantante preguntaba: “¿Cuántos oídos tiene que tener un hombre para escuchar a la gente llorar?”

Quisiera hacerles la misma pregunta a los líderes mundiales: “¿Cuántos oídos tienen que tener para escuchar a la gente llorar?”

¿Cuántos miles de personas deben ser asesinadas para que ustedes entiendan que la situación en la República Centroafricana no tiene precedente? ¿Por qué se mantienen callados mientras que las mujeres son violadas, personas inocentes son asesinadas y se prende fuego a las aldeas y los campos?

¿En qué piensan cuando en Bossangoa más de cinco mil personas se ven obligadas a vivir juntas en un área del tamaño de una cancha de fútbol [en el seminario]?

Sabemos que ustedes pueden ponerle alto a todos los crímenes que se están cometiendo aquí, ¿por qué no hacen nada? ¿Podemos, por favor, saber cuál es la diferencia de valor entre nuestras vidas y las de otros? ¿Cómo pueden dormir plácidamente en su cama cuando día a día hay niños que mueren aquí?

Ustedes hablan mucho, ahora deben actuar.