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Freezing conditions in Lebanon's Bekaa valley are making life even more difficult for Syrian refugees. Credit: Sam Tarling/Caritas

Las temperaturas bajo cero en el Valle de la Becá, en el Líbano, están haciendo aún más difícil la vida de los refugiados sirios. Crédito: Sam Tarling/Cáritas./Caritas

Los duros enfrentamientos en Siria siguen haciendo que, por tercer año consecutivo, muchas familias se vean obligadas a huir del país. Ahora se enfrentan a otra crisis: el invierno. Las temperaturas caen en picado, haciendo que la vida de los refugiados sea aún más precaria.

El número de refugiados sirios en el Líbano, Turquía, Jordania e Irak supera ahora los dos millones. La mayoría de ellos son mujeres, niños y ancianos.

En el Líbano, país que acoge a la mayoría de los refugiados, casi una de cada cinco personas es un refugiado sirio.
Debido a que los precios de alquiler son muy elevados, muchos sirios han tenido que levantar tiendas en el Valle de la Becá, a lo largo de la frontera siria, o buscar cobijo en edificios abandonados.

En Becá, los refugiados pensarían que la vida no podía llegar a ser más desoladora, sin embargo, las tormentas se han añadido a la ya existente miseria.

Alexa, el primer temporal del invierno, ha golpeado al Líbano a mediados de diciembre, haciendo caer las temperaturas a bajo cero y trayendo fuertes vientos y abundante nieve y lluvia al norte del Líbano y a la Becá.

En estas dos zonas, un gran número de refugiados se cobija en tiendas de campaña y en chabolas de hojalata o de madera distribuidas por los más de 250 campamentos desplegados en los campos y en las faldas de las montañas de pueblos y ciudades.

En algunos lugares, la nieve ha alcanzado más de 10 centímetros de altura y muchos niños caminan descalzos por el barro y por charcos congelados.

Las fuertes lluvias también han tirado abajo tejados. En el distrito de Zahleh, en Becá, dos niñas murieron cuando el techo de su casa de dos plantas se desplomó.
Cáritas Líbano, la ONU, el gobierno y otros organismos de asistencia están trabajando para distribuir forros de plástico y tablas de madera para cubrir las tiendas, así como radiadores, vales para combustible, alimentos y ropa de abrigo.

“La necesidades son enormes y los medios limitados”, ha dicho el Presidente de Cáritas Líbano, Monseñor Simon Faddoul. “El Líbano es el país más pequeño pero al mismo tiempo es el que acoge a un mayor número de refugiados sirios. Sin la ayuda de nuestros compañeros no podremos prestar una asistencia adecuada”.
Los miembros de Cáritas en Jordania y Turquía también tienen programas de invierno para los refugiados.

El Patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, ha agradecido a Cáritas y a todas las organizaciones humanitarias su solidaridad con “los refugiados sirios, especialmente durante esta fría estación de invierno”.
Asimismo, ha realizado un llamamiento a un alto al fuego sostenible y ha pedido que la comunidad internacional trabaje unida para impedir la entrada de más armas en el país. “Puesto que el problema sirio no puede resolverse con la fuerza de las armas”, ha dicho el patriarca, “apelamos a los líderes políticos para que asuman la responsabilidad de buscar una solución política mutuamente aceptable, que ponga fin a la violencia sin sentido y que defienda el respeto por la dignidad de las personas”.

Aunque la situación de los refugiados sirios es muy grave, parece no ser nada en comparación con la situación dentro del país. Más de 6,5 millones de personas están internamente desplazadas y muchas de ellas se encuentran fuera del alcance de la ayuda humanitaria.
A pesar de la crisis que sufre la región, el mensaje del patriarca latino Fouad Twal es un mensaje de esperanza: “La Navidad hace que los ojos del mundo miren hacia Belén. Es desde aquí, en medio del conflicto y la violencia, mientras que nuestro Oriente Medio se desgarra, donde el misterio de la Navidad suavemente se levanta y se extiende por el mundo”.