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Almost 21 million people are the victims of trafficking. Credit Lane Harthill/CRS

Casi 21 millones de personas son víctimas de la trata de seres humanos. Foto Lane Harthill/CRS

Estoy en Madrid y llevo puestos un par de vaqueros de pitillo que costaron 16 euros. “¡Excelente compra!” Fue lo que pensé la semana pasada cuando los compré. Ahora estoy en una reunión sobre la trata de personas en la que se está discutiendo el trabajo forzado, no estoy muy segura. ¿Quién hizo estos vaqueros?

Coatnet es una red contra la trata de personas integrada por 37 organizaciones cristianas. Muchas de ellas pertenecen a la Confederación Caritas. Caritas Internationalis funge como secretariado de Coatnet.

La Organización Internacional del Trabajo dice que casi 21 millones de personas son víctimas de la trata de personas. La gran mayoría son de Asia y son mujeres.

La Defensora del Pueblo para España, Soledad Becerril Bustamante, dijo durante la apertura de la reunión que “la explotación laboral ha reemplazado la esclavitud de otros tiempos”.

Sin embargo, no se trata de simplemente de que se obligue a las personas a trabajar contra su voluntad.

Hablando con participantes de diferentes partes del mundo, descubrí que la gente cae víctima de la trata creyendo realmente que tanto su vida como la de su familia mejorarán.

El P. George Sigamoney, director de Caritas Sri Lanka dijo que los traficantes son muy astutos. “Identifican a agentes locales para hablar con las aldeanas”, dijo. “Les pagan a los padres o esposos. Les prometen más dinero y un mejor futuro. Les hacen creer que son turistas. Se las llevan a Tailandia o a Singapur, y de ahí se las llevan a Arabia Saudita, Jordania y Líbano”.

Félix Kangama, de Caritas Mali, dice que lo traficantes llegan a las aldeas y se llevan a niñas haciéndoles promesas. A menudo terminan atrapadas en lugares como el Líbano y Arabia Saudita. Ahí les quitan los pasaportes.

Las medidas para combatir la trata de personas abarcan desde pedir a los gobiernos que implementen legislación, hasta simple concienciación.

El P. Hagos Hayin de Caritas Etiopía dice que ellos tienen un proyecto para asegurar que los nacimientos se asienten de inmediato. Esto evita que los padres cambien las edades de los niños y los envíen a trabajar al extranjero cuando son muy jóvenes.

La triste realidad es que mientras haya demanda habrá oferta. Ya sea para trabajadoras o trabajadores domésticos, trabajadoras o trabajadores del sexo o empleados en la construcción. En la trata de personas, la gente se convierte en mercancías en el mercado internacional.

Giuseppe Gulia, de la asociación italiana de trabajadores cristianos, ACLI, dijo: “Las víctimas de la trata de personas, son víctimas desde antes de ser traficadas. Son mercancías. Es fundamental que tengan mayor acceso a ayuda y servicios. Uno de esos servicios es la justicia”.

El pasado diciembre, el Papa Francisco dijo: “La trata de seres humanos es un crimen en contra de la humanidad. Debemos unir esfuerzos para liberar a las víctimas y ponerle alto a este crimen que es cada vez más agresivo, que amenaza no sólo a las personas en lo individual, sino también los valores fundamentales de la sociedad, así como la seguridad y la justicia, además de la economía, la estructura familiar y la vida social”.

El Papa Francisco también mencionó la cultura de “usar y tirar” que rodea a cosas como la trata de personas.

Yo pensaba en mis vaqueros de 16€ mientras desayunada con mis colegas esta mañana. Estaba sentada frente a Elena Timofiticiuc de AIDRom – La Asociación Ecuménica de Iglesias en Rumanía.

Ella me habló de uno de los casos en los que trabajó en Rumanía. Les llegó información de que 100 mujeres chinas estaban trabajando largas horas en terribles condiciones en una fábrica de ropa. Habían firmado contratos con una agencia en China, con la promesa de trabajo bien pagado en Europa. Aunque AIDRom trató de ayudarlas, ellas estaban demasiado atemorizadas de hablar en caso de que las enviaran de vuelta a China. Elena dijo que trabajar tanto por tan poco dinero casi se había convertido en algo “normal” para ellas.

George Joseph de Caritas Suecia dijo: “La gente puede pensar que es mejor no comprar artículos hechos en lugares como Bangladesh o China, en donde se reporta que se explota a los trabajadores, y comprar ropa hecha en Europa, pero lo que no entienden es que son los mismos trabajadores y trabajadoras.

Elena añadió: “Por una parte hay demanda de mano de obra, por la otra están la oferta de la misma y en medio están las agencias. Es una cadena”.

La trata de personas y el trabajo forzoso son, por naturaleza, clandestinos y fáciles de ignorar. Sin embargo, se trata de un mercado mundial, en donde se compra y se vende a personas como si fueran mercancías. Es fácil olvidar que globalización significa que todos estamos implicados en esto.

Mis vaqueros fueron hechos en Pakistán. Un informe reciente clasifica a Pakistán en el tercer lugar en el Índice Mundial de Esclavitud. No sé si mis vaqueros fueron hechos con trabajo forzoso; pero tomando en cuenta lo baratos que fueron, alguien, en algún lugar, está pagando un precio muy alto.