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Called ‘kayayie’, porters in the markets of the Ghanian capital are child labourers. Credit: Caritas Ghana.

Called ‘kayayie’, porters in the markets of the Ghanian capital are child labourers. Credit: Caritas Ghana.

A menudo, el trabajo infantil está oculto a nuestros ojos. Los menores trabajan durante largas horas, en trabajos que a menudo son mal pagados y peligrosos, en talleres de trabajo esclavo, minas o plantaciones. Pero a veces ocurre a plena vista.

Caminando por las calles y los pintorescos mercados de Accra, la capital de Ghana, es fácil pasar por alto a los niños que se entremeten en las multitudes cargando en la cabeza una variedad de alimentos y artículos para el hogar. Les llaman “kayayie”, estos mozos son niños trabajadores.

La mayoría de los kayayie son niñas de entre 8 y 15 años. Las niñas han viajado escapando de vidas de pobreza en el norte del país, buscando trabajo en las ciudades y pueblos del sur.

“En Ghana, los niños migrantes se están convirtiendo en niños trabajadores”, dijo Zan Akologo, Secretario Ejecutivo de Caritas Ghana (conocida a nivel nacional como el Departamento de Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal de Ghana).

Como resultado de su trabajo, los kayayie tienen problemas de salud, viven en la miseria, no reciben educación y tienen poca protección para su propia seguridad personal. Muchos terminan realizando trabajos sexuales.

Peones en el tablero de la humanidad

A nivel mundial, alrededor de 214 millones de personas emigran a otros países y cerca de 740 millones se desplazan en el interior de su propio país. Los jóvenes representan alrededor de un tercio. Millones de menores de 18 años emigran internamente o al extranjero.

Para muchos menores, la migración puede significar una vida mejor, más oportunidades o un escape de la violencia, pobreza y abuso. Sin embargo, los niños migrantes se pueden ser víctimas de la explotación y son vulnerables al trabajo infantil.

“Los migrantes y los refugiados no son peones en el tablero de la humanidad”, dijo el Papa Francisco en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado de 2014.
“Se trata de niños, mujeres y hombres que abandonan o son obligados a abandonar sus casas por muchas razones, que comparten el mismo deseo legítimo de conocer, de tener, pero sobre todo de ser ‘algo más’”.

Los niños migrantes a veces se enfrentan a maltratos – incluyendo padecer de aislamiento, violencia, condiciones laborales por debajo de los estándares, impago de salarios y la amenaza de que se les denuncie a las autoridades.

“Entre los niños los trabajadores, los migrantes son quienes reciben el menor salario, trabajan horarios más largos, con menos frecuencia asisten a la escuela y se enfrentan a una tasa de mortalidad más alta en comparación con los niños locales”, dijo la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La proporción más alta de niños trabajadores se encuentra en el África Subsahariana.

Aumenta el trabajo infantil en Ghana

As a result of their work, the kayayie suffer poor health, they live in desperate poverty, receive no education and have little protection for their own personal safety.

As a result of their work, the kayayie suffer poor health, they live in desperate poverty, receive no education and have little protection for their own personal safety. Credit: Caritas Ghana

La historia de la migración desde el norte se remonta a cuando Ghana era la Costa del Oro. Las plantaciones de cacao y las minas siempre han atraído a la gente hacia el sur. Sin embargo, en la actualidad la migración está alentando el aumento del trabajo infantil, especialmente en ciudades y pueblos.

De acuerdo con el Informe 2012 de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia, el 34 por ciento de los niños de Ghana de entre 5 y 14 años realizan trabajo infantil. Esa cifra ha aumentado del 23 por ciento en 2003, de acuerdo con un estudio estadístico.

“Los kayayie so la forma más visible de migración infantil para trabajo en el país”, dijo Zan Akologo de Caritas Ghana. “Se han convertido en una seria preocupación para el gobierno y la sociedad civil”.

La mayoría de las niñas son traficadas durante la noche en autobuses por los llamados padres de acogida. Llegan a su destino al amanecer. De esta forma logran escapar los controles policiales. Los autobuses nocturnos tienen altas tasas de accidentes mortales. Ocasionalmente, son objeto de robos a mano armada.

De acuerdo con Zan Akologo, mejorar la seguridad de estos niños tanto durante el viaje como a su llegada es crucial, pero la mejor protección es evitar que los niños emigren en primer lugar.

“Estamos tratando de asegurar que los jóvenes migrantes no emigren cuando son demasiado jóvenes”, dijo. “Eso significa afrontar los factores que los motivan: la pobreza y la mala atención que reciben de sus padres”.

Dice que los programas especiales anti-pobreza orientados a mejorar las condiciones en el norte deberían funcionar. Asimismo se deberían promover programas de desarrollo de habilidades para niñas que abandonan la escuela tempranamente.

“Los programas de educación para la vida familiar como los que llevan a cabo las Asociaciones de Madres Cristianas (CMA, por sus siglas en inglés) se deberían reproducir en las mezquitas para ponerle fin a la paternidad irresponsable”, dijo.

Las CMA de la Iglesia católica operan en 18 de las 19 diócesis de Ghana y actualmente cuentan con la participación activa de unas 35.000 mujeres. Sus actividades básicas incluyen impartir educación, prestar servicios de salud y enseñar valores sociales.

En Ghana (como en todo el mundo), es ilegal forzar a menores a realizar trabajos peligrosos o explotadores. Sin embargo, sigue habiendo niñas que emigran para trabajar como Kayayie. Se les puede ver, pero la gravedad de su situación recibe atención.

“Conforme la Iglesia acompaña a migrantes y refugiados en su travesía, busca comprender las causas de la migración, pero al mismo tiempo trabaja para superar sus efectos negativos y para maximizar su influencia positiva en las comunidades de origen, tránsito y destino”, dijo el Papa Francisco.

A pesar de la cantidad de menores involucrados, las necesidades y los intereses de los niños no se tratan en los principales debates sobre protección infantil, trabajo infantil y migración.

Es por eso que en 2014 Caritas Internationalis se está concentrando en el sufrimiento, la explotación y el maltrato de menores migrantes.