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Children play in sandbox. Three years after the tsunami, 200,000 people are still living in temporary shelters. Credit: Jennifer Hardy/CRS

Children play in sandbox. Three years after the tsunami, 200,000 people are still living in temporary shelters. Credit: Jennifer Hardy/CRS

Queridos amigos:

Han transcurrido tres años desde el colosal terremoto y tsunami que golpeó el área de Tohoku en Japón, y destruyó y cambió las vidas de tantas personas en el país. Se perdieron más de diecisiete mil vidas.

Después del desastre, en el caótico período posterior a la gran destrucción de vidas cotidianas, nos sentimos optimistas en cuanto a la recuperación. Pensamos que, considerando la fortaleza económica y el avance tecnológico de Japón, tres años serían suficientes para que el área afectada volviera a la normalidad.

No ha sido así. Más de 270.000 personas siguen sin poder volver a sus casas. Un número similar sigue viviendo en albergues temporales. En cuanto a las plantas nucleares en Fukushima, nadie sabe qué es realmente lo que está ocurriendo dentro de las plantas dañadas, a pesar de que el Primer Ministro ha dicho en encuentros internacionales que todo está bajo control.

El área damnificada por el desastre está bajo la diócesis católica de Sendai, y Caritas Japón ha estado apoyando los esfuerzos de socorro de la diócesis. Comunidades católicas enteras en Japón han trabajado juntas para apoyar a la diócesis de Sendai. Recientemente, en febrero, nosotros, los obispos católicos de Japón, renovamos nuestra resolución de continuar los esfuerzos para movilizar a comunidades católicas enteras en Japón por otros 3 años. La Iglesia católica en nuestro país está comprometida a acompañar a personas en el área golpeada por el desastre mientras nos necesiten. Así que seguimos necesitando su apoyo y sus oraciones.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecerles a todos ustedes, nuestros amigos en la familia Caritas, por su generoso apoyo y sus oraciones por Japón. También estamos muy agradecidos por sus gestos de solidaridad. Como mencioné anteriormente, al mismo tiempo que les agradezco desde el fondo de mi corazón, me veo obligado a reiterar nuestro llamado a ayudar a todas estás personas en el área afectada que no pueden recuperar su esperanza en el futuro y que viven en la obscuridad de la desesperanza y la pérdida.

Muchas gracias por su generosidad y que Dios los bendiga a todos.

Obispo Isao Kikuchi, S.V.D.
Presidente de Caritas Japón.