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La región sudanesa de los montes Nuba se enfrenta a una gravísima crisis alimentaria. El largo conflicto entre los rebeldes y el Gobierno sudanés ha obligado centenares de miles de personas a abandonar sus casas desde 2011.

Más de un cuarto de millón de personas está en peligro. Al menos uno de cada cinco hogares tendrá que hacer frente a una dura carestía en los enclaves que controlan los rebeldes, mientras está empezando el periodo de escasez, este mes.

El hospital financiado por Caritas el  único que hay en cientos de millas. Fue construido para un máximo de 80 pacientes. Sin embargo lo normal es que se atienda a unos 500 ó incluso más, regularmente. Foto de Sébastien Deschamps/Secours Catholique

El hospital financiado por Caritas el único que hay en cientos de millas. Fue construido para un máximo de 80 pacientes. Sin embargo lo normal es que se atienda a unos 500 ó incluso más, regularmente. Foto de Sébastien Deschamps/Secours Catholique

La crisis se ha agudizado a causa de la falta de acceso a la región para las agencias humanitarias. Estamos al nivel 4 de emergencia alimentaria (el nivel 5 es hambruna).

La Iglesia católica es la única institución que puede ofrecer ayuda allí. Caritas ha podido financiar la distribución de suministros médicos al principal hospital de la región en los últimos tres años.

Así como la malnutrición, el hospital debe hacer frente también a las víctimas de los ataques aéreos, enfermedades tropicales y el paludismo. El personal del hospital está formado en su mayoría de religiosos.

Un niño perdió un brazo y una pierna, en un bombardeo. El médico tuvo que amputar muy cerca del hombro y la cadera y, por eso, no se le pueden poner prótesis. Foto de Sébastien Deschamps/Secours Catholique.

Un niño perdió un brazo y una pierna, en un bombardeo. El médico tuvo que amputar muy cerca del hombro y la cadera y, por eso, no se le pueden poner prótesis. Foto de Sébastien Deschamps/Secours Catholique.

El acceso de la ayuda humanitaria es estrictamente restringido. Incluso ni siquiera las vacunas pueden entrar en el país. Hay niños y adultos con tuberculosis y lepra.

Quentin Peiffer y Sébastien Dechamps de Secours Catholique (Caritas Francia), miembro de CI, acaban de regresar de una visita al hospital.

“El hospital está muy bien organizado y administrado”, afirma Quentin Peiffer, no obstante esté siempre lleno. “La plantilla del personal trabaja con abnegación en la asistencia a los enfermos, a pesar de las difíciles condiciones de trabajo y los largo turnos”.

El personal diocesano también puede ofrecer algo de apoyo a la escolarización y alimentación en los colegios, en la enseñanza  primaria y secundaria. Foto de Sébastien Dechamps/Secours Catholique

El personal diocesano también puede ofrecer algo de apoyo a la escolarización y alimentación en los colegios, en la enseñanza primaria y secundaria. Foto de Sébastien Dechamps/Secours Catholique

Los bombardeos aéreos han hecho que sea imposible la agricultura. La falta de alimentos podría dar como resultado un gran número de casos de malnutrición aguda e incluso muertes.

El equipo de Secours Catholique aseguró que la supervivencia en los montes de Nuba es posible solo gracias a la cooperación entre las diferentes comunidades que viven allí – se hablan 80 dialectos diferentes en la región. Se cuenta que la gente comparte todo lo que tiene y que está funcionando una pequeña economía, a pesar de la falta de recursos.

La población de Nuba dio un mensaje de agradecimiento al equipo de Secours Catholique. “Nos dijeron gracias por venir y por saber que existimos”, dijo Quentin Peiffer.

Caritas Internationalis está pidiendo ayuda a la Confederación por valor de 6,2 millones de euros, con el fin de facilitar asistencia a 280.000 personas, incluyendo la ayuda continua al hospital, la reapertura de una escuela, la distribución de alimentos y el apoyo a la agricultura.