Esta página está a su disposición también en: Inglés, Francés

Photo by Andreas Schwaiger/ Caritas Switzerland

Photo by Andreas Schwaiger/ Caritas Switzerland

Luego de un seminario de dos días realizado en Roma el 29 y 30 de abril, el cual fue auspiciado por el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz y la Organización Internacional del Trabajo, las organizaciones de inspiración católica manifestaron su compromiso permanente a hacer que el “trabajo digno” sea la mejor ruta para salir de la pobreza.

Cuarenta y siete delegados de veintidós países representando a la mayoría de regiones del mundo se reunieron para definir estrategias de acción para una incidencia eficaz a fin de que el trabajo digno esté al tope de la agenda de desarrollo post-2015 de la ONU y en los objetivos de desarrollo sostenible.

El seminario se llevó a cabo luego de comentarios que hizo el Papa Francisco en cuanto a que la familia humana está viviendo con “la consecuencia de un sistema económico que ya no es capaz de crear trabajo, porque ha puesto en el centro a un ídolo, ¡que se llama dinero!”.

Los participantes reflexionaron sobre la necesidad de tener una respuesta coordinada para el llamado del Papa Francisco a “favorecer un planteamiento distinto, basado en la justicia y en la solidaridad… que asegura a todos la posibilidad de desempeñar una actividad laboral digna”.

“Queríamos reunir a varias organizaciones de inspiración católica para planificar nuestro propio aporta a lo que ocurrirá en la ONU”, dijo el Cardenal Peter Turkson, Presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, que pronunció el discurso principal.

“A veces, como Iglesia, tratamos de intervenir y confiamos en que nuestra autoridad moral nos permitirá llevar a cabo nuestra visión, pero, a veces, también es necesario planificar sistemáticamente cuándo debemos intervenir y enfocarnos en el tipo de trabajo que queremos realizar.

Queremos ser parte de la discusión sobre cuestiones que afectan a tantas personas que viven marginadas y en la pobreza. Queremos que la pobreza, la esclavitud y la marginalización sean eliminadas en todo el mundo de una vez por todas. Como dijo recientemente el Papa Francisco en un tweet “la desigualdad es la raíz del mal social” y es positivo ver a tantas organizaciones centradas en crear la paz combatiendo este tipo de justicia”.

Los participantes insistieron en que se debe garantizar el acceso al trabajo decente para todos mediante un nuevo juego de objetivos de desarrollo internacional, incluyendo condiciones de apoyo y políticas económicas. El objetivo es hacer que el “trabajo digno para todos” sea un objetivo específico de la agenda de desarrollo post-2015 de la ONU y de los objetivos de desarrollo sostenible, trabajando conjuntamente en estrecha colaboración con los interesados relevantes, para promover el trabajo digno.

Al cierre, los participantes dijeron: “Reiteramos nuestro compromiso a lograr el acceso al trabajo digno. Promover y crear un entorno propicio para el trabajo decente ahora es fundamental para hacerle frente a los desafíos actuales que plantean las desigualdades y la creciente injusticia social, y al mismo tiempo reforzar la dignidad humana y contribuir al bien común.

El sufrimiento humano resultante de estructuras injustas, formas de trabajo precarias y mal remuneradas, de la trata de seres humanos y el trabajo forzado, de formas generalizadas de desempleo juvenil y formas de inmigración indeseada que no pueden seguir sin ser atendidas”.

El desafío de una globalización justa y el trabajo digno como elemento central de este seminario fue una importante iniciativa de colaboración de la OIT y el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz desde 2005.

Los delegados incluyeron a representantes de la Unión Internacional Cristiana de Dirigentes Empresariales, Juventud Obrera Cristiana Internacional, la Coordinadora Internacional de Jóvenes Cristianos, el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, la Comisión Internacional Católica de Migración, el Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos, Pax Romana, Kolping International, Caritas Internationalis y la Comisión Católica Internacional para las Migraciones.