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Por Joêlle El Dib y Soraya Naufal, Departamento de Comunicaciones de Caritas Líbano

Ghada

Ghada es examinada en el centro médico de Caritas. Foto: Caritas Líbano

Ghada es examinada en el centro médico de Caritas. Foto: Caritas Líbano

“¿Quieren saber sobre la Semana Santa?” dice Ghana Chaymoun, una refugiada siria de 42 años que viven en el Líbano.
“Hemos perdido nuestro amor por las fiestas, ya no sentimos nada”.

“El hombre está hecho de sentimientos y cuando se los hieren, ya no siente nada. Uno sólo se puede sentir bien cuando está feliz por dentro. Para nosotros, la vida aquí es muy difícil, tanto económica como moralmente. Nada está en nuestras manos”, dice.

Ghada está muy agradecida con Caritas Líbano. Gracias al Nuncio Apostólico y al Presidente de Caritas Líbano, su hijo, Maroun, está estudiando odontología en Ladquieh, en Siria.

Y cada vez que un miembro de su familia se enferma, van al Centro Médico-Social Saint-Michel de Caritas Líbano, “en donde nos tratan muy bien”, dice.

“Le damos Gracias a Dios por todo. Creemos en la Resurrección, si no, no podríamos seguir siendo fuertes. Rezamos y le pedimos a Jesús, que fue crucificado, sólo una cosa: paz. Le pedimos a Dios, a Jesús y a la Virgen que nos saquen del infierno que estamos viviendo”.

Ziad
Ziad Atanis, 53, comenzó a perder la vista hace tres meses debido a la diabetes. Sin Caritas, su salud se hubiera deteriorado más, ya que no se podía permitir comprar medicinas.

Cuando le preguntamos acerca de la Semana Santa, dijo: “Es imposible regocijarse porque estoy lejos de mi pueblo natal y de mi familia. Vivo aquí sólo con mi hermana y mis hijos. Estoy en una situación muy delicada. Le pido a Dios que nos proteja y nos permita volver a nuestro hogar”.

Él le desea felices pascuas a todos sus hermanos y hermanas de Caritas.

Pauline
“No quiero llorar”, dijo Pauline Adam, 57, mientras hablaba de sus sentimientos en relación con la Semana Santa, pero llora.

“No me queda familia, ni en Siria ni el Líbano; parte de mi familia murió y el resto se casaron y se fueron. Comparto mi sufrimiento con el de Jesús. Le agradezco al Señor por la ayuda eficiente que Caritas Líbano me ofrece. Caritas es la razón por la que estoy bien”.

Semana Santa para los refugiados cristianos en el Líbano

Semana Santa para los refugiados cristianos en el Líbano

“¿Qué siento por la Semana Santa”, dice. “¿Cómo puede una persona sola celebrar? Mi celebración es meramente espiritual. Las fiestas son, para mí, mi relación con el Señor y nuestra madre María, quienes me ayudan en mi vida diaria”.

Pauline huyó de Siria tan sólo con lo que llevaba puesto y ahora vive en el albergue del Centro para Migrantes de Caritas Líbano en Dahr El Souwan.

“Caritas es mi familia, no puedo vivir sin el personal del Centro Médico-Social de Saint-Michel y el albergue. Sin Caritas, que ha hecho tanto por mí, mi vida sería un infierno. Estaría viviendo en la calle”.

Ella da su testimonio de la Virgen María, que fue curada milagrosamente en 1998 por las manos de la Inmaculada Concepción. Ahora estaría completamente paralizada.

Dice: “María me enseño a hacer paciente y cómo orar; yo le digo ‘María Madre, ven y reza conmigo’. Sin ella y sin Jesús yo no podría seguir adelante, porque perdí a todos mis seres queridos y soy soltera”.

Antoinette
Antoinette Elias, 55, es de Wadi el Nassara, en Siria. Ella dijo, “Quisiera que, a través de la Resurrección de Jesús, mi país y mi familia se recuperaran. Y que con su muerte y su gloriosa resurrección, que todos los países, Líbano, Siria y los países árabes encontraran la paz.

Que el pueblo cristiano este seguro, porque realmente ha sufrido mucho. Todos sus derechos han desaparecido. Hemos tenido suficiente, estamos sangrando y caminamos en Su sufrimiento.

Yo sólo celebro con Jesús y María, no con la gente. Me regocijo y me lamento con Jesús, por su crucifixión y su resurrección. Me regocijo con la Virgen María.

“Celebraré cuando Siria y su pueblo estén en paz. Todo está en manos de Jesús. Él es quien hace todo, no nosotros. Quien cree en Dios no teme.

Antoinette recibió tratamiento médico en el Centro Médico-Social de Saint-Michel de Caritas Líbano por una enfermedad grave.

“Rezo y le pido a Dios que les de salud, felicidad y éxito en todo lo que hagan a los doctores y a los empleados de Caritas Líbano ¡realmente se lo merecen! Rezo para que vivan en la salvación de Jesús”, dijo.