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Yahia and his family found a place to stay  in Zarka, a town north-east of Amman. He must pay around 160 Euros for rent, electricity and water. Caritas takes care of his bills and gets him the medicine he needs. Credit: Romenzi/Caritas

Yahia and his family found a place to stay in Zarka, a town north-east of Amman. He must pay around 160 Euros for rent, electricity and water. Caritas takes care of his bills and gets him the medicine he needs. Credit: Romenzi/Caritas

En el Día Mundial de los Refugiados, Caritas exhorta a las naciones del mundo a que les den a los refugiados sirios un visado humanitario de entrada para ayudar a garantizar su seguridad y bienestar al huir de la guerra en su país.

Los países fronterizos de Siria están cada vez bajo más presión por la cantidad de refugiados sirios que están acogiendo. Líbano tiene 1,1 millones de refugiados, Turquía más de 700.000 y Jordania más de 600.000, de acuerdo con la agencia para refugiados de la ONU (ACNUR).

Martina Liebsch, directora de políticas e incidencia de Caritas Internationalis, dice: “Corremos el riesgo de volvernos indiferentes ante la difícil situación de los sirios que han abandonado sus hogares y lo han perdido todo. Necesitan comida, agua, ropa y un lugar seguro dónde apoyar la cabeza en la noche. La única forma en que se pueden echar los cimientos para la paz es empezar a atender el bienestar material y espiritual de nuestras hermanas y hermanos en dificultades”.

Si se les emite un visado humanitario de entrada, será más fácil para los sirios reunirse con miembros de su familia en otras partes del mundo. Asimismo reduciría el riesgo de que caigan víctimas de los traficantes de personas.

“Los países vecinos de Siria necesitan ayuda para sobrellevar la carga de tantos refugiados”, dijo Liebsch. “Precisan más ayuda económica de la comunidad internacional para poder atender las necesidades de los refugiados, pero también necesitan que otros países acojan a parte de los refugiados que están huyendo de la guerra en Siria”.

Caritas dice que la integración de los refugiados en los países anfitriones es fundamental para su bienestar. Para hacer esto posible, los trabajadores necesitan acceso a permisos de trabajo y los niños deben poder asistir a la escuela.

Caritas ha estado ayudando a sirios en Siria, Jordania, Líbano y Turquía proporcionando víveres y muchos otros artículos esenciales como colchones y ropa de cama, sistemas de saneamiento, atención médica y psicológica, y apoyo moral.

ACNUR dice que únicamente ha recibido la cuarta parte de la financiación para su programa de refugiados sirios que requiere de 4.000 US$ millones.

Conforme el conflicto entra en su cuarto año, el sufrimiento del pueblo sirio va en aumento. Quienes han permanecido en el país se han visto atrapados en pueblos en combate, con acceso limitado a alimentos y medicinas. Quiénes se han ido, se encuentran viviendo en campamentos empobrecidos y a reventar de refugiados, o han emprendido el peligroso viaje cruzando el mar hacia a Europa a manos de los traficantes.

En un reciente mensaje a los trabajadores de organizaciones benéficas en Siria, el Papa Francisco advirtió de la creciente indiferencia al sufrimiento de las personas: “Debemos ver con gran pesar que la crisis de Siria no sólo no se ha resuelto, sino que ha empeorado, y existe el riesgo de que nos acostumbremos a él; olvidando a las víctimas diarias, el terrible sufrimiento, los miles de refugiados, entre ellos ancianos y niños, que sufren y a veces mueren de hambre y enfermedades ocasionadas por la guerra.

¡Esta indiferencia es nociva! Sin embargo, debemos repetir nuevamente el nombre de la enfermedad que nos aflige a todos en el mundo actual: la globalización de la indiferencia”.

Encuentre aquí el mensaje de Mons. Antoine Audo, Presidente de Caritas Siria.

Para más información, pónganse en contacto con Patrick Nicholson al +39 06 6987 9725 o por correo electrónico a nicholson@caritas.va.