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Una semana de bombardeos de Israel en Gaza han dejado un balance provisional de más de 200 muertos y decenas de miles de desplazados . Casi un millón de personas no tienen suministro de agua. Caritas está intentado ayudar a la población de la mejor posible. En el siguiente blog, Ameen Sabbagh, coordinador de Caritas Jerusalén, nos muestra que la población de Gaza necesita mucho más que alimentos, agua y refugio.

Ameen comforting Ismael follow the deaths of members of his family in bombardments on Gaza. Credit: Caritas Jerusalem

Ameen comforta a Ismael, tras la muerte de muchos miembros de su familia en los bombardeos de Gaza. Foto de Caritas Jerusalén

Mientras terminaban las oraciones de la tarde, el pasado sábado 12 de Julio, una bomba alcanzó la casa de unos parientes del Jefe de la policía de Gaza, matando al menos a 18 miembros de su familia e hiriendo a otros 50.

Fui a visitar a la familia para comprobar qué es lo que podía hacer para ayudar. Vi a Ismael, sentado en una silla de plástico, frente a la casa destruida; parecía desesperado, confuso y ausente. Estaba conmocionado. No pude encontrar palabras adecuada para manifestarle mi pésame. Solo le estreché la mano y me senté junto a él. Él estaba cabizbajo, mirando fijamente el suelo.

Después de unos momentos, me levanté, le agarré la mano y le bese en la cabeza. Ése fue el tipo de nuestra conversación – comunicación sin palabras – a veces el silencio habla más fuerte que las palabras.

Estuve dando una vuelta por los alrededores, para seguir con mi evaluación de ese día, un niño de unos 12 me acompañaba (Mohammad, uno de los vecinos) el niño no necesitó ningún gesto de aprobación de mi parte para empezar una conversación : “Me puse a llorar cuando vi la destrucción de la casa, Yo sabía que mi amigos y vecinos habían muerto. ¡Mi padre me dijo que me levantara para ayudarles! Fuimos corriendo a la casa, entre los escombros y el polvo, se podían ver trozos de cuerpos humanos. Yo solo quería escapar de allí corriendo, pero no lo hice, tenía que ser fuerte y no era la primera vez que era testigo de tanto caos. Ésta es mi tercera guerra en Gaza y sólo tengo 12 años”, dijo él.

Luego él empezó a bombardearme a mí con preguntas que no pude absolutamente responder: “¿Cuántas guerras más tendré que ver todavía? ¿A cuántos bombardeos aéreos podremos sobrevivir? ¿Cuándo terminará todo esto? ¿Cuándo podré disfrutar de mi infancia y jugar en la calle, como hacen otros niños de mi edad? ¿Qué será de nosotros? ”.

Yo le hice a él otras preguntas, para cambiar de tema y él me respondió de buen grado. Me alegró comprobar que parecía más tranquilo, después de hablar conmigo, aunque no le pude decir mucho, ni hacer nada para consolarle.

Caritas Jerusalén ha lanzado una llamada pidiendo ayuda de emergencia para Gaza, con alimentos, medicinas, dinero contante, para responder a las necesidades básicas. Sin embargo, a veces, lo que la gente necesita es un oído que escuche, una mirada solidaria o solo una palabra amable. A veces, pequeños gestos de amabilidad, son más eficaces que toda la ayuda material que podamos ofrecer a las personas necesitadas.