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Zalingei, en la región de Darfur Central, tiene tres expansivos campamentos que se han convertido en el hogar de aproximadamente 150.000 personas que se quedaron sin techo debido al continuo conflicto en la región.

Durante los últimos diez años, la contraparte de Caritas, Ayuda de la Iglesia Noruega (NCA, por sus siglas en inglés) ha estado a la vanguardia operando servicios vitales para los habitantes del campamento.

Los tres campamentos se ubican a corta distancia en coche uno de otro, por lo que, de ser necesario, el personal de NCA puede visitar los tres en un día.

Babika, socorrista de NCA, que proviene del área y conoce muy bien cada centímetro de los tres campamentos, nos habla de un día típico de trabajo.

Campamento Khamsa Daggaig:

08:30 -
Este es el más pequeño de los tres campamentos, albergando a unas 20.000 personas. La serpenteante fila de bidones ya está formada en uno de los quince grifos comunitarios del campamento, pero todavía no hay agua. Babiker es responsable del agua y la salubridad e inspecciona los paneles solares que bombean el agua a los grifos. Explica que el sol tiene que estar más alto para que los paneles solares generen la energía necesaria para bombear el agua. El agua debería estar lista en una hora.

Photo by Annie Bungerouth/ACT-Caritas

Es claro que el pozo y los paneles solares ocupan un lugar predominante en el campamento. Están vallados para protegerlos y mantenerlos seguros. Babiker explica que un panel solar puede ser un negocio lucrativo de carga de teléfonos móviles, por lo que los voluntarios comunitarios del campamento, a quienes NCA apoya con capacitación – sobre, por ejemplo, cómo poner la cantidad exacta de cloro en el agua y cómo realizar reparaciones – protegen con ferocidad los preciados activos del campamento.

9:30 - Los jeques son los líderes comunitarios de los campamentos, Babiker les ofrece sus respetos y escucha sus inquietudes. Estas reuniones improvisadas le permiten enterarse rápidamente de cualquier problema o necesidad apremiante. La seguridad es siempre una cuestión prioritaria, al igual que el empleo para jóvenes, que no tienen nada que hacer en los campamentos. A los jeques les preocupa que “las manos ociosas” puedan llevarlos por mal camino. También se habla de familias vulnerables – uno de los jeques expresa su preocupación por una mujer en su área cuyo esposo murió recientemente.

Babiker explica que la NCA cree firmemente en la participación comunitaria, por lo que trabajan en estrecha colaboración con los jeques y organizan reuniones con ellos, así como reuniones improvisadas frecuentes, como esta.

Campamento Hassa Hissa

10:15 - Un funcionario del Ministerio de Salud visita la clínica para ver cómo van las cosas. La clínica sigue atareada, pero la “hora punta” ya casi ha terminado.

Un nuevo suministro de vacunas llega en una caja gris especial. El especialista clínico se lleva la caja a su pequeño consultorio, rellena el papeleo, revisa sus vacunas y llama a la primera mujer de la fila, que ha preparado el brazo de su bebé para el pinchazo. Primero silencio y luego el fuerte grito del bebé.

NCA, junto con el Ministerio de Salud, ha apoyado la formación del personal de la clínica y Babiker dice que a la fecha el sistema ha funcionado bien. La clínica está siendo bien utilizada y las mujeres entienden la importancia de traer a sus bebés a vacunar contra enfermedades infantiles.

Photo by Annie Bungerouth/ACT-Caritas

11:00 - Fatoul – Es hora del desayuno, la mayoría de gente no desayuna sino hasta las 11:00 a.m. Ahora, el sol está alto y tiene sentido sentarse a la sombra y tomar una pausa.

12:00 - Nos quedamos en el campamento Hassa Hissa porque hay un evento de promoción de la higiene, un proyecto apoyado por la NCA. Los dos dinámicos y cautivadores formadores en higiene realmente enfatizan una y otra vez el mensaje de que lo más importante es lavarse las manos. Babiker añade que también se puede utilizar ceniza si no hay jabón. Continúa explicando que estas mujeres ahora volverán a sus áreas y formarán a sus vecinos, a sus amigos y a sus hijos.

Las mujeres reciben jabón como “certificado” por haber finalizado el cursillo y un recordatorio de las buenas prácticas de higiene.

Campamento Hamadia

13:30 Nos dirigimos a un área en las afueras del campamento Hamadia, en donde los habitantes tienen pequeñas parcelas para cultivar alimentos. Los paneles solares bombean agua para irrigar la tierra, pero cuando no producen suficiente energía se enciende un generador. Babiker explica que comprar grandes cantidades de diésel para operar un generador implica papeleo, que a veces puede ser burocrático y lento. Una vez que se ha aprobado el papeleo, llega el diésel y los voluntarios comunitarios de NCA que se encargan de la estación de bombeo descargan los barriles.

Photo by Annie Bungerouth/ACT-Caritas

14:30 – Llegan noticia de que han llegado nuevos refugiados a las afueras del campamento Hamadia, uniéndose a los ya más o menos 300 que han sido forzados a abandonar sus aldeas y sus hogares debido al continuo conflicto en la región.

Este desolado, árido, desértico paisaje, azotado por el viento, no es un lugar para vivir; sin embargo, al llegar no hay otra opción. Ver a una familia que ha llegado con sus pertenencias apiladas en un viejo vehículo destartalado es un recordatorio contundente de cómo el conflicto afecta las vidas de personas comunes y corrientes.

Como parte de la Unidad de Preparación para Emergencias, Babiker considera que la primera prioridad para esta área es construir letrinas.

15:00 -Rezos Babiker, junto con otros, atiende el llamado a los rezos y encuentra un espacio tranquilo para rezar.

15:15 – 16:00 De vuelta a la oficina para redactar los informes diarios y discutir con otros equipos los principales problemas del día. Los recién llegados son la prioridad para el equipo.