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de Silvia Sinibaldi, Responsable de Ayuda Humanitaria de Caritas Europa

El invierno pone en evidencia, claramente, la vulnerabilidad de las personas que luchan por hacer frente a las condiciones climáticas extremas. Esto es particularmente cierto para los migrantes y refugiados. Lamentablemente, este año, es más cierto que nunca, como lo demuestra la situación que se ha creado en Grecia y Serbia.

Según la directora de Caritas Grecia, Maria Alverti: “En el norte de Grecia, las temperaturas de casi cero grados eran ya una realidad frecuente, en diciembre. Y fue muy difícil entonces. La mayoría de la gente vive en contenedores, y no se puede decir que sean cálidos. Algunas personas han sido trasladadas a hoteles y refugios, pero esto todavía no es suficiente”. Además, “lo que sucedió los últimos días es demasiado, para todos, no sólo para los refugiados. Hay un montón de aldeas bajo la nieve. No hay agua corriente, porque las tuberías se han roto, debido a las bajas temperaturas. Por otra parte, la electricidad está fallando en muchos campamentos”.

Caritas distribuye sopa caliente en el Centro Asylum de Krnjaca, en Belgrado. Foto de Caritas Serbia

Caritas distribuye sopa caliente en el Centro Asylum de Krnjaca, en Belgrado. Foto de Caritas Serbia

Las temperaturas extremadamente frías no son tan comunes, en esta parte de la Europa meridional. La situación se complica aún más a causa de las condiciones ya difíciles, causadas por la crisis humanitaria, en este país. Caritas  Grecia está ayudando a las familias más vulnerables, dándoles cupones mensuales para satisfacer sus necesidades prioritarias, así mismo, les instala y monta casas de tipo contenedor, muebles y utensilios de cocina. Caritas está proporcionando suministros suplementarios de alimentos en las  escuelas. Mientras, para refugiados y  migrantes, Caritas proporciona alimentos y artículos no alimentarios, instalaciones móviles de saneamientos y promueve actividades de autosuficiencia e integración.

En Serbia, los inviernos normalmente son más fríos. Son diferentes las temperaturas en el norte y sur, pero la media ronda en los 0°C, en enero. Actualmente, hay 7.200 refugiados, registrados en los campamentos, y sus condiciones son sumamente precarias. Además, muchos pobres serbios y migrantes no registrados, especialmente en Belgrado, están sufriendo la inclemencia del tiempo.

Darko Tot, Director nacional de Caritas Serbia, describe la terrible situación: “Los refugiados y los pobres, especialmente los gitanos más pobres y las poblaciones locales, tienen serios problemas para obtener leña, que sigue siendo el combustible común, en la mayoría de los hogares serbios, tanto en las pequeñas aldeas, como en los pueblos más grandes. Con el clima extremadamente frío que, según las previsiones, continuará en enero, el problema de los calefactores,  en las casas mal construidas, será crítico. Muchas familias pobres están terminando ya sus reservas de invierno de leña, previstas para toda la temporada. Al mismo tiempo, la entrega de leña casi se ha detenido, debido a la nieve alta y las bajas temperaturas”.

La situación en el país es muy compleja. La capacidad de las diferentes instituciones, organizaciones y personas de buena voluntad se está viendo sobrecargada constantemente. Están luchando por proporcionar comidas calientes regular y cotidianamente, sin embargo, dependen principalmente del apoyo externo. Dadas las diferentes necesidades básicas de las personas, es importante poder planificar con antelación, asegurar la financiación y los mecanismos que puedan garantizar una cierta flexibilidad.

 

Caritas Serbia está ayudando a las familias más vulnerables, les compra leña y estufas o  les paga las facturas de la electricidad. Caritas proporciona también alimentos básicos y artículos higiénicos, medicamentos,  vitaminas y otros artículos a granel, como ropa, zapatos, sábanas, mantas, artículos para el cuidado de los bebés, etc. En los campamentos de refugiados, Caritas ayuda cotidianamente, ofreciendo desayunos, almuerzos y ropa. Además, Caritas proporciona a migrantes y refugiados apoyo psico-social cualificado.
Caritas sigue supervisando de cerca la situación, en la ruta de los Balcanes, para responder tempestivamente a cualquier emergencia que pueda surgir.