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Cáritas está respondiendo a una devastadora avalancha que se ha producido en Mocoa, al suroeste de Colombia, la cual ha dejado 290 muertos, más de 300 desaparecidos y 200 heridos, siendo la peor catástrofe que ha azotado el país desde la década de los 80.

Así lo explica Cáritas Colombiana: “Al amanecer del sábado 1 de abril, los ríos Mocoa, Sangoyaco y Mulata se desbordaron, provocando un gran torrente que arrastró rocas, árboles y lodo, llevándose todo por delante con una fuerza increíble”.

Cáritas está respondiendo a una devastadora avalancha en Mocoa.

Cáritas está respondiendo a una devastadora avalancha en Mocoa. Foto por Cáritas Colombiana

La avalancha ha destruido más de 300 viviendas en la ciudad de Mocoa, en el Departamento de Putuyamo, cerca de la frontera sur con Ecuador. Los habitantes fueron engullidos por “ríos de lodo” mientras dormían.

Las autoridades locales han declarado el estado de emergencia. Cinco de los diecisiete barrios de Mocoa han quedado reducidos a escombros, mientras que los equipos de rescate buscan a los que siguen desaparecidos. Cinco días después del suceso, el miedo es, sin embargo,  que solo unas pocas personas, o ninguna, puedan ser encontradas con vida.

Muchas carreteras y puentes han sufrido daños o han quedado destruidos, dificultando el acceso. Se ha ido la electricidad y el acueducto de la ciudad se ha visto afectado. Los servicios del hospital local están “al borde del colapso”, según cuenta Cáritas Colombiana, pues están desbordados por el gran número de personas heridas y con traumas. Los heridos más graves están siendo evacuados por aire hacia localidades vecinas.

Monseñor Héctor Fabio Henao, Director de Cáritas Colombiana, explica: “Estamos en constante comunicación con las zonas afectadas, donde la escala de la tragedia cada vez es más alarmante. Tenemos a un equipo local sobre el terreno, bajo la dirección de la diócesis local, y hemos enviado a la región a dos especialistas para que apoyen al grupo. También estamos trabajando estrechamente con otras personas para coordinar nuestras labores de socorro”.

Las necesidades inmediatas de los afectados son agua y alimentos, y refugio para los miles de familias que han perdido sus viviendas. Hay también  muchas personas con graves problemas de salud”.

Cáritas se está coordinando con diversas organizaciones en un centro de crisis establecido en Mocoa. Hay, además, ocho refugios para más de 2 600 personas que se han quedado sin hogar. Cáritas está poniendo en marcha un llamamiento nacional de recaudación de fondos para las zonas afectadas y el equipo diocesano local está haciendo todo cuanto puede para ofrecer asistencia práctica y pastoral.

“Nuestros sacerdotes corren de un lado para otro”, dice Monseñor Henao, “intentando ayudar a las personas, repartiendo ropa en los centros de refugio y ofreciendo, de forma discreta, la ayuda que en momentos así puede prestarse a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos. Cuando describía el enorme dolor acumulado, el obispo local me dijo: “Esto es apocalíptico””.