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Mathieu Kaldaoussa y su familia han vivido de primera mano el terror de Boko Haram. Ellos fueron obligados a huir de su aldea en Camerún tras repetidas incursiones de combatientes de Boko Haram. Tres de sus hijos estuvieron entre 13 niños que fueron secuestrados.

Sus hijos siguen desaparecidos y Mathieu, 32, junto con su esposa y los cuatro hijos que les quedan están entre los millones de personas desplazadas por la inseguridad reinante en la cuenca del lago Chad.

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Mathieu Kaldaoussa y su familia han vivido de primera mano el terror de Boko Haram. Foto de CRS

“Cuando llegamos a Koza el alcalde nos alquiló una habitación, ya que es un amigo de la infancia”, dijo. “Yo vivo con mi esposa, mis cuatro hijos y mis cuatro hermanos. Pudimos comer gracias a donaciones. Cuando no había distribución de alimentos pasábamos hambre”.

Kaldaoussa es ahora un agente de campo de Caritas y ayuda a otros desplazados internos a medida que el deterioro de la crisis humanitaria que asola África central crea enormes desafíos para Caritas y sus contrapartes.

Millones de personas han sido desplazadas por los combatientes de Boko Haram en Níger, Nigeria, Camerún y Chad, y actualmente una de cada dos familias necesita ayuda vital. Se estima que 5,1 millones de personas se enfrentan a inseguridad alimentaria.

“La emergencia es una de las peores crisis humanitarias”, dice el P. Evaristus Bassey, Director Ejecutivo de Caritas Nigeria. “Los más afectados son las mujeres y los niños, y algunos niños están padeciendo desnutrición aguda severa.

Se estima que, desde 2009, Boko Haram ha asesinado a unas 13.000 personas, principalmente en el norte de Nigeria; y ahora la crisis está afectando a unos 10 millones de personas.  La inseguridad generalizada y las redadas que llevan a cabo los fundamentalistas han destruido vidas y medios de sustento, se han robado el ganado y han destruido las cosechas.

Adam Bassaí works to prevent fertile land from transforming into desert. In exchange for this work, he receives cash from CRS in Niger. Photo by Michael Stulman/Catholic Relief Services

Adam Bassaí trabaja para evitar que la tierra se transforme en desierto. A cambio de este trabajo, reciben dinero de Catholic Relief Services en Níger. Foto de Michael Stulman/CRS

Decenas de miles de personas viven ahora bajo árboles o en aldeas y campamentos improvisados porque tienen demasiado miedo de volver a sus casas. En las áreas más afectadas en el noreste de Nigeria, el extremo norte de Camerún, el occidente de Chad y el sureste de Níger, una de cada tres familias padece inseguridad alimentaria. “Tan sólo en el noreste de Nigeria, más de 8,5 millones de personas están necesitadas, mientras que en toda la cuenca del Lago Chad hasta 17 millones de personas se encuentran afectadas por la crisis”, dice el P. Bassey.

El Programa Mundial de Alimentos estima que 7 millones de personas necesitan ayuda alimentaria de emergencia y hasta 500.000 niños padecen de malnutrición severa en una región que ya era vulnerable debido al impacto del cambio climático y la degradación medioambiental.

“Yo siempre trato de imaginarme como desplazado, obligado a huir andando muchos kilómetros y sin medios para mantenerme a mí mismo”, dice el P. Bassey. “Es deshumanizante”.

El P. Bassey dice que hay esperanza y que la comunidad internacional está trabajando para responder a las necesidades de la gente y restaurar su dignidad. “Sus necesidades son enormes”, dijo el P. Bassey. “La ONU estima que se necesitan hasta 1.000US$ millones para ayuda de emergencia”.

Caritas está trabajando con Catholic Relief Services (CRS es un miembro estadounidense de Caritas) para proporcionar dinero para alimentos, agua y kits de higiene, además de albergue de emergencia, mosquiteros y otros suministros esenciales.

“En los últimos siete años, los civiles en la cuenca del Lago Chad han sido sistemáticamente blanco de Boko Haram, lo cual ha resultado en pérdida de vidas y desplazamientos masivos”, dijo Jennifer Poidatz, Directora de Respuesta Humanitaria de CRS.

“La magnitud de las necesidades hacen de esta la crisis humanitaria más apremiante de nuestro tiempo y, a pesar de los esfuerzos que se están realizando, es necesario hacer mucho más para proporcionarles alimentos, apoyo nutricional, atención psicológica, agua y albergue a las familias afectadas por el conflicto”.

In the Diffa region of Niger, Moustapha Korimi lives in an informal settlement known as Bossa village. He arrived three months ago after escaping Boko Haram violence in Borno state, Nigeria. Since that time, Moustapha has received material for shelter - a door, tarp, mat, rope and wood. These materials were distributed by a Catholic Relief Services program financed by Global Affairs Canada in partnership with Development and Peace (Caritas Canada).Photo by Michael Stulman/Catholic Relief Services

Moustapha Korimi escapó de Boko Haram en Nigeria. Recibió material de refugio distribuido en Níger por CRS en colaboración con Development and Peace (Caritas Canada). Foto de Michael Stulman/CRS

Caritas Nigeria está ofreciendo diagnóstico y tratamientos para 1.500 niños afectados por desnutrición aguda y moderada, y agua y saneamiento para 1.500 hogares en Hawul y Askira Uba y en el Estado de Borno.

“Al mismo tiempo que nos cercioramos de que las necesidades sean satisfechas, también debemos enfocarnos en la recuperación a largo plazo – desarrollando resiliencia para soportar el impacto de crisis futuras – lo que debe incluir el fortalecimiento de la capacidad local para la respuesta”, dijo Poidatz.

Caritas está trabajando con CRS en Chad, Camerún, Nigeria y Níger en donde Catholic Relief está ayudando a apoyar a miles de desplazados por los ataques de Boko Haram en la región de Diffa.   Más de la tercera parte de la población de Diffa, estimada en 600.000 personas, ha sido desplazada internamente por el conflicto. Docenas de escuelas en la región han cerrado y la desnutrición ha alcanzado niveles críticos.

La distribución de alimentos, albergue y kits de hogar es vital para las familias vulnerables desplazadas. “La situación de terror y acoso permanente los ha obligado a huir y han terminado en una situación dolorosa, especialmente para las mujeres y niños que duermen a la intemperie, en el frío”, dijo Raymond Yoro, Secretario Ejecutivo de CADEV, Caritas en Níger.

In Kindjani village, Niger, people are collecting water that was delivered to the community by Catholic Relief Services (CRS). Photo by Michael Stulman/Catholic Relief Services

En la aldea de Kidani, Níger, la gente está recolectando agua que fue entregada a la comunidad por Catholic Relief Services (CRS). Foto de Michael Stulman / CRS

La región del Lago Chad se ha convertido en refugio para aquellos cuyos mercados, campamentos y aldeas han sido bombardeados. CRS les está proporcionando a las familias víveres, semillas y herramientas, y 1.000 familias recibirán dos cabras cada una y dos meses de forraje. “Me acogieron y me ayudaron a construir mi casa”, dijo Haoua Abdoulay, una desplazada interna. “Me dieron colchonetas, juncos para un cerco y mano de obra para construir mi casa”.

Caritas está comprometida a construir un futuro para los desplazados y a darles seguridad alimentaria a largo plazo. “Apoyar los medios de sustento es muy importante porque siempre tenemos que tener el cuidado de vincular la ayuda a la recuperación y el desarrollo”, dijo el P. Bassey. “La comunidad internacional no sólo debe dar apoyo para cubrir estas necesidades, sino que tiene que trabajar con los interesados locales en el terreno para mejorar y mantener la resiliencia y las capacidades de estas comunidades”.