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África oriental se enfrenta a una gravísima crisis humanitaria, que amenaza la vida y los medios de sustento de millones de personas. La terrible sequía y los conflictos alimentan la inseguridad alimentaria. Caritas se esfuerza por responder a los enormes desafíos que se plantean en toda la región.

St. Mary’s Primary Healthcare Centre in the town of Kalokol in Kenya. The centre is supported by Caritas organisation Trócaire and is being used as an emergency clinic for young children suffering the effects of malnutrition. Photo: David O'Hare/Trócaire.

Centro de atención primaria de la salud de St. Mary en la ciudad de Kalokol (Kenia). El centro cuenta con el apoyo de Trócaire (Caritas Irlanda) y está siendo utilizado como clínica de emergencia para niños pequeños que sufren desnutrición. Foto de David O’Hare / Trócaire.

Somalia, Etiopía, Kenia, Uganda y Sudán del Sur están sufriendo una grave sequía. Áreas como el centro y el sur de Somalia han registrado sólo un tercio de sus lluvias estacionales habituales. Los conflictos están obligando a la gente a abandonar sus hogares, así mismo, a causa de la violencia se restringe el acceso a las organizaciones de ayuda humanitaria. La inseguridad impide la producción de alimentos y dispara la subida de precios.

Caritas financia actualmente 140 proyectos de ayuda, prestando asistencia a más de 4,3 millones de personas necesitadas. Casis dos tercios de los programas de Caritas se centran en la seguridad alimentaria y medios de sustento.

“En este momento es más necesario que nunca que todos se dejen ya de palabras, para tomar medidas concretas, para que la ayuda alimentaria pueda llegar a las poblaciones que sufren”, ha dicho el Papa Francisco.

Sudán del Sur

Tras 6 años de tregua, el pasado mes de febrero, la ONU declaró oficialmente la hambruna en Sudán del Sur. Y esta amenaza con ser peor que la hambruna anterior: 2011, en Somalia. Unos 5,5 millones de personas pasan hambre, en Sudán del Sur, y 7,5 millones necesitan ayuda humanitaria y protección.

El número de personas necesitadas ha aumentado drásticamente en los últimos meses, como resultado de la sequía extrema, tras dos temporadas de lluvias en 2016 (marzo-mayo y octubre-diciembre) que produjeron índices muy bajos de precipitaciones. Esto ha ocasionado grandes pérdidas en los cultivos, escasez aguda de agua y una fuerte caída en la productividad agrícola y ganadera. Todo ello ha provocado un impacto devastador, en la seguridad alimentaria y la nutrición. También hay cada vez más informes de brotes de enfermedades y conflictos, como resultado de los desplazamientos y la escasez de agua.

“Nuestro país está atrapado por una crisis humanitaria – hambre, inseguridad y dificultades económicas. Nuestra gente está luchando sencillamente por su supervivencia”, afirman fuentes de la Conferencia Episcopal católica local.

In an IDP camp in South Sudan, newcomers receive a bucket, a foldable jerry can and soap. These items are distributed by Caritas organisation Cordaid. CREDIT: Ilvy Njiokiktjien/Cordaid

En un campamento de desplazados internos de Sudán del Sur, los recién llegados reciben un cubo, una garrafa plegable y jabón. Estos artículos son distribuidos por la organización Cordaid (Caritas Holanda). Foto de Ilvy Njiokiktjien / Cordaid

Tragedia provocada por el hombre

Unas 100 000 personas se enfrentan a la hambruna y 4,9 millones de personas padecen inseguridad alimentaria en Sudán del Sur, datos que se han incrementado de 1,5 millones, desde primeros de 2016. Los niños no están recibiendo suficiente comida y más de 250 000 se ven afectados por desnutrición grave este año.

Se prevé que la inseguridad alimentaria empeorará, en el pico de la temporada de carestía, entre mayo y agosto. Los estado federales de Unidad, Ecuatoria Central, Bahr el Ghazal Occidental y Norte, Jonglei y el Alto Nilo son los más necesitados y se teme que la hambruna se propague aún más, en el estado de Unidad. Se espera que la seguridad alimentaria mejore ligeramente en septiembre, con la cosecha.

Hay muchos desafíos. Según los últimos datos, es 12 veces más costoso implementar proyectos en Sudán del Sur que en Kenia, debido a los riesgos y desafíos logísticos.

En Sudán del Sur, Caritas financia 70 proyectos destinados a ayudar a más de 480 000 beneficiarios. Más de 12 millones de USD o el 42 por ciento de la financiación, suministrada por Caritas y sus agencias en Sudán del Sur, se está destinando a programas de ayuda de emergencia.

Somalia

Durante la hambruna de 2011, 260 000 personas murieron en Somalia. La historia parece destinada a repetirse. Somalia se ha visto azotada por una grave sequía, debido a dos temporadas consecutivas de escasas lluvias o incluso excesivas, en algunas regiones. En las zonas más afectadas, hay grandes pérdidas de cultivos y muchos animales se están muriendo.

Caritas supports feeding programmes in Luuq hospital in Somalia. Credit: Catherine Mumbi/Trocaire

Caritas financia programas de alimentación en el hospital de Luuq (Somalia), para niños que sufren desnutrición. Foto de Catherine Mumbi / Trocaire

La malnutrición y las enfermedades relacionadas con la sequía aumentan en Somalia. El aumento de la competencia por los recursos, como el agua, está provocando tensiones locales y temores de nuevos conflictos. Más de 6,2 millones de personas, la mitad de la población, necesita ayuda humanitaria (OCHA).

El mal comienzo de las lluvias, en abril-junio, en todo el país significa que el deterioro significativo de los niveles de seguridad alimentaria probablemente continúe, al menos hasta el comienzo de 2018, cuando las cortas lluvias de octubre a diciembre pueden mejorar la seguridad alimentaria.

Existe la preocupación de que el fenómeno El Niño puedan afectar las precipitaciones, de octubre a diciembre y agravar aún más las condiciones de seguridad alimentaria. El daño continuo a los cultivos y al ganado es probable que disminuya todavía más el poder adquisitivo de los somalíes de áreas rurales, aumentando la posibilidad de hambruna en el país.

Huyendo de la hambruna

“La situación del hambre es particularmente grave en Somalia, porque la calamidad natural se combina con la calamidad humana: durante 26 años no ha habido instituciones estatales nacionales que funcionen”, afirma el obispo Giorgio Bertin, presidente de Caritas Somalia.

El epicentro de la crisis alimentaria está en el sur de Somalia central y en la capital Mogadiscio, donde miles de personas buscan sobrevivir, en campamentos improvisados, con condiciones insalubres. Se han registrado casos de cólera. La ayuda también deben llegar a las poblaciones rurales, que constituyen el 90 por ciento de las personas que necesitan asistencia alimentaria urgente y son lugares de difícil acceso.

Caritas está financiando 25 proyectos que ayudarán a unas 600 000 personas, en Somalia. La seguridad alimentaria, la salud y la nutrición, son prioridades urgentes, a medida que el país se esfuerza por hacer frente al impacto de la sequía. Caritas también está tratando a pacientes de cólera, en su programa de salud.

Etiopía

La petición de ayuda ha aumentado considerablemente en Etiopía, ya que el impacto de la sequía afecta a un número creciente de personas. En enero de 2017, el Gobierno de Etiopía y las organizaciones de ayuda humanitaria publicaron un documento conjunto sobre las necesidades humanitarias para 2017, en el que se solicitaba 948 millones de dólares para la asistencia alimentaria y no alimentaria.

A programme providing clean water in Ethioia supported by Caritas. Phoyo by Jon Björgvinsson/Glückskette for Caritas Switzerland.

Un programa de abastecimiento de agua potable en Etiopía financiado por Caritas. Foto de Jon Björgvinsson / Glückskette para Caritas Suiza.

Se estima que 5,6 millones de personas necesitan ayuda alimentaria de emergencia este año, mientras que unos 2,7 millones de niños y madres embarazadas o lactantes, con desnutrición aguda moderada, necesitarán alimentación suplementaria. Unos 9,2 millones de personas necesitarán ayuda, agua, saneamientos e higiene (ASH), y unos 1,9 millones de hogares necesitarán ayuda con el ganado.

Sin embargo, según datos recientes, la crisis humanitaria de Etiopía está cambiando rápidamente y la gravedad de la situación está empeorando, con otros 2,2 millones de personas que necesitan ayuda alimentaria. Caritas está destinando más de 30 millones de USD a 17 proyectos de ayuda, de los que se beneficiarán más de 1,4 millones de personas.

Kenia
Kenia declaró catástrofe nacional en febrero, tras una sombría evaluación de las precipitaciones. El número de personas que necesitan ayuda humanitaria se duplicó drásticamente, pasando de 1,3 millones de personas, en agosto de 2016, a 2,6 millones de personas en febrero de 2017, debido a la sequía.

Las pocas precipitaciones han dado lugar a gran escasez de cultivos y de agua, fuerte disminución del comercio/intercambio, entre  los pastores y a la disminución de la productividad animal, que han tenido un impacto devastador en la seguridad alimentaria y las condiciones de la nutrición.

La población está agotada y no puede hacer frente a nuevas dificultades. También hay cada vez más informes de brotes de enfermedades y conflictos, como resultado de los desplazamientos y la escasez de agua.

“Los gritos de bebés y niños hambrientos, en aquella sala sofocante, seguirán conmigo durante mucho tiempo”, dice David O’Hare, de Trócaire. “El hecho desgarrador es que en Kenia hay medio millón de niños menores de cinco años que se enfrentan a la inanición, si no reciben ayuda en las próximas semanas. Y mientras no termine la sequía, las cosas sólo podrán empeorar “.

Kenya feeding

Distribución de ayuda alimentaria de emergencia, cerca del centro de Lodwar, una localidad del norte de Kenia. Foto de David O’Hare / Trócaire.

Se teme que el pico de las necesidades será en octubre, justo  antes de la temporada corta de lluvias, que mejorará la disponibilidad de agua y forraje, aunque se teme que un creciente número de hogares pobres se  enfrentarán a una situación desesperada.

Caritas y sus asociados están financiando actualmente 20 proyectos en Kenia, con el objetivo de llegar a casi 470 000 personas. La asistencia incluye transferencias de efectivo, subsidios para el transporte de agua y construcción de paz, promoción de higiene, alimentación y vacunación del ganado, provisión de semillas y capacitación agrícola.

Uganda
Más de un millón de sudaneses del sur han huido de la guerra civil, 900.000 de ellos para buscar seguridad en Uganda. Es la mayor crisis de refugiados en África, desde el genocidio de Ruanda en 1994.

Uganda tiene una de las políticas de refugiados más generosas del mundo, y los refugiados han sido recibidos con tierra para cultivar, provisiones y refugio. Caritas trabaja en Bidi Bidi que, en poco tiempo, se ha convertido en el mayor campamento de refugiados del mundo.

Caritas distribuye aperos agrícolas y semillas de hortalizas. Algunas familias ya han estado cosechando hojas de caupí y okra, para añadir a su dieta. Las familias han adoptado prácticas agrícolas mejores, gracias a la capacitación. Unos 100 jóvenes están asistiendo a la formación profesional en carpintería y ya han hecho atractivas mesas pequeñas para el té, que luego ponen a la venta en mercados cercanos.

Caritas provides seeds and tools to refugees and locals in Uganda. Photo: Tommy Trenchard/Caritas

Caritas distribuye semillas y herramientas a los refugiados y a la población local en Uganda. Foto de Tommy Trenchard / Caritas

Mientras tanto, Uganda se enfrenta actualmente a una grave crisis de alimentos. La zona oriental y noreste de Uganda se han visto particularmente afectadas. Los precios de los alimentos han estado aumentando constantemente, en los últimos seis meses, debido a la sequía. En respuesta a la crisis de refugiados y alimentos, Caritas está ayudando a 700 000 personas, con un presupuesto de 5,6 millones de USD.

¿Por qué hay sequías con tanta frecuencia en África oriental?

En general, las sequías ocurre ahora cada vez con mayor frecuencia en África oriental. La región sufrió grandes sequías, en 2011 y en 2009. Como ahora ocurren con tanta frecuencia, las personas tienen muy poco tiempo para reconstruir sus vidas y medios de sustento, entre una y otra emergencia. Cuando hay precipitaciones, ahora resultan ser menos previsibles que en el pasado, lo que hace más difícil la vida para los agricultores y para planificar el futuro.

La sequía de 2011 fue el resultado del fenómeno de La Niña: temperaturas inferiores a las normales en el Océano Pacífico tuvieron graves efectos sobre las condiciones meteorológicas, en todo el mundo. En muchas zonas de África oriental, las lluvias que generalmente se registran entre marzo y junio fueron mucho menos frecuentes que lo usual.

En 2017, la crisis de la hambruna ha sido causada por cambios climáticos severos y extremos, en parte por el fenómeno El Niño, que ha causado la sequía. En países como Sudán del Sur y Somalia, este fenómeno climático se ha visto exacerbado por el conflicto y el colapso de la economía.

Los expertos de la ONU declaran la hambruna cuando:

• al menos el 20% de la población sufre déficit alimentario extremo;
• el índice de malnutrición aguda en el país es de más del 30%;
• la tasa de mortalidad supera a dos personas de cada 10.000 por día, en toda la población.