Esta página está a su disposición también en: Inglés, Francés

La Oración
Nuestras reflexiones sobre la justica social, la Iglesia y la pobreza

Ore

Cuando el hombre puede poner de su parte algo
por mejorar las circunstancias
y le pide a Dios el valor para realizarlo,
entonces hay oración.

Cuando el hombre pone de sí todo lo que tiene
y espera de Dios todo lo demás,
cuando sabe conjugar su capacidad de acción, de pensamiento,
de organización con la espera de lo divino, de Dios,
esa es la oración que estamos tratando de promover en nuestra Iglesia.

Una oración que existe en el corazón del cristiano,
sus capacidades para ser él en la vida,
gloria de Dios. El hombre es la gloria de Dios.

(S. Exc.ª Mons. Óscar A. Romero, 20 de julio de 1979)


Oración por mi hermano y hermana migrantes

Corazón de Jesús lleno de amor y misericordia,
cuida a mi hermana y hermano migrantes.
Ten piedad de ellos y protégelos.
Ellos sufren de malos tratos y humillaciones en su camino,
son considerados como peligrosos por la mayoría,
y marginados por ser extranjeros.

Ayúdanos a respetar y apreciar su dignidad.
Toca con tu bondad el corazón de nosotros, que los vemos pasar.
Cuida a sus familias hasta que regresen a casa,
no con el corazón roto, pero con sus esperanzas cumplidas.
Que así sea. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.

Oración de la pared del Centro Comunitario de Atención Migrante y Necesitado, en Altar, México


Las migraciones pueden dar lugar
a posibilidades de nueva evangelización,
a abrir espacios para que crezca una nueva humanidad,
preanunciada en el misterio pascual,
una humanidad para la cual cada tierra extranjera es patria
y cada patria es tierra extranjera.
Queridos emigrantes y refugiados.
No perdáis la esperanza de que también para vosotros
está reservado un futuro más seguro,
que en vuestras sendas podáis encontrar una mano tendida,
que podáis experimentar la solidaridad fraterna y el calor de la amistad.
A todos vosotros y a aquellos
que gastan sus vidas y sus energías a vuestro lado
os aseguro mi oración y
os imparto de corazón la Bendición Apostólica.

(Mensaje del Papa Francisco en la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013)

La Iglesia no se pueda empeñar en definir
aquí en la tierra el reino de Dios.
Sigue animando a los liberadores,
sigue animando mejores gobiernos,
sigue animando mejores sistemas políticos,
pero ella no es política.

La Iglesia no puede casarse con ningún régimen,
pero debe colaborar con aquellos
que se interesan de veras por el bien común,
para el logro de difíciles objetivos justos y
para hacer real el respeto de los derechos humanos.

Esa defensa de los derechos y de la igualdad,
y de la libertad de los hombres,
no es asunto de política solamente.
Es asunto de política, pero enraizada en el Evangelio.
El Evangelio es el gran defensor, el proclamador de
todos los grandes derechos fundamentales del hombre.
Puede fallar la política, pero no fallará el Evangelio

Cuando ahora luchamos por los derechos humanos,
la libertad, la dignidad,
cuando sentimos que es un ministerio de la Iglesia
preocuparse por los que tienen hambre,
por los que no tienen escuela,
por los que sufren marginación,
no nos estamos apartando de esta promesa de Dios,
que viene a librarnos del pecado
y la Iglesia sabe que las conclusiones del pecado
son todas esas injusticias y atropellos.

(S. Exc.ª Mons. Óscar A. Romero)

María, Virgen Inmaculada,
Mujer del dolor y de la esperanza,
sé benigna con toda persona que sufre
y obtén a cada uno la plenitud de vida.

Dirige tu mirada materna
especialmente hacia los que en África
se encuentran más necesitados,
al estar afectados por el sida
o por alguna otra enfermedad mortal.

Mira a las madres que lloran por sus hijos;
mira a los abuelos que carecen
de suficientes recursos
para sostener a sus nietos
que han quedado huérfanos.

Abraza a todos con tu corazón de Madre.
Reina de África y del mundo entero,
Virgen santísima, ruega por nosotros.

(Mensaje del Beato Juan Pablo II, en la Jornada Mundial del Enfermo 2005)

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.

Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.

Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.

Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

(Beata Madre Teresa de Calcuta M.C.)

Decir desarrollo es, efectivamente, preocuparse tanto
por el progreso social como por el crecimiento económico.
No basta aumentar la riqueza común
para que sea repartida equitativamente.
No basta promover la técnica para que
la tierra sea humanamente más habitable.
Los errores de los que han ido por delante deben advertir
a los que están en vía de desarrollo de cuáles son los peligros
que hay que evitar en este terreno.
La tecnocracia del mañana puede engendrar males
no menos temibles que los del liberalismo de ayer.
Economía y técnica no tienen sentido si no es por el hombre, a quien deben servir.
El hombre no es verdaderamente hombre,
más que en la medida en que,
dueño de sus acciones y juez de su valor,
se hace él mismo autor de su progreso,
según la naturaleza que le ha sido dada
por su Creador y de la cual asume
libremente las posibilidades y las exigencias.

(Populorum progressio # 34, Carta encíclica del Papa Pablo VI)

  • El Beato Papa Pablo VI: la gran luz

El Beato Papa Pablo VI: la gran luz

  • 17 octubre 2014
Como el Papa Pablo VI será beatificado el domingo 19 octubre, Caritas recuerda que fue gran promotor de la justicia social.