
Damnificados por las
inundaciones en
Sindh, Pakistán.
Credits: Asad Zaidi/Caritas
“Todavía recuerdo la noche del 22 de julio”, dijo
Shakeela Mohammad Bakhsh, quien vive en
Badin, Pakistán. “De repente oímos el ruido de
las crecidas que se aproximaban a nuestra casa.
El nivel del agua estaba aumentado
rápidamente, tan rápido que no nos daba
tiempo de llevarnos algunos enseres
domésticos. Escuchamos el llanto y las quejas
de la gente a nuestro alrededor, pidiendo
ayuda y que los rescataran”.
Una segunda inundación azotó Pakistán en
el verano de 2011, casi exactamente un año
después de que las crecidas devastaron
grandes franjas del país. Luego de haber visto
sus hogares, cultivos y ganado arrastrados por
las corrientes en 2010, el cuadro se volvió a
repetir para los pakistaníes.
“Parecía que el tiempo no avanzaba, hasta
que llegaron los equipos de rescate y nos
llevaron a un lugar seguro”, dijo Shakeela.
“Hasta entonces, estábamos solos y no
teníamos nada para comer o beber. Mi
hermano se enfermó y no sabíamos de dónde
íbamos a sacar dinero para su tratamiento”.
A los pocos días, el equipo de Caritas
Pakistán logró llegar al área. Distribuyeron
alimentos para un mes, utensilios de cocina,
edredones, sábanas y almohadas.
El saldo de víctimas mortales de las
inundaciones de 2011 fue menor, pero hubo
muchos daños. En un área del sur del país
llamado Sindh, más de 8 millones de personas
se vieron afectadas y se perdieron más de
2millones de fardos de algodón, un cultivo
comercial de gran importancia para los
empobrecidos agricultores.
Caritas Pakistán distribuyó alimentos a más
de 5.000 familias. En las áreas en las que
trabajaba Caritas, los niveles de desnutrición se
mantuvieron bajos. Caritas suministró 8.000
tiendas de campaña o refugio temporal para
los damnificados de las inundaciones,
asegurándose de operar conforme a las
normas locales. Caritas dirigió más de 100
campamentos de salud gratuitos y ayudó a
otras clínicas médicas, tratando a 250.000
pacientes con problemas como sarna,
infecciones del tracto respiratorio, mordeduras
de serpiente y fiebre.
A fin de evitar la propagación de
enfermedades mediante mosquitos y agua
sucia, Caritas distribuyó jabón, antisépticos,
detergente y mosquiteros, a más de 5.000
familias. Caritas también organizó sesiones
sobre higiene para más de 45.000 pacientes,
dándoles a las familias información básica
sobre cómo evitar enfermarse.
Puesto que sus cosechas fueron arrasadas y
sus animales se ahogaron, los aldeanos
pakistaníes necesitaban reconstruir sus granjas.
Caritas les suministró semillas a 2.000
agricultores y fertilizantes a 1.600, además de
ayudarlos a preparar sus tierras para que
estuvieran listas a tiempo para la siguiente
temporada de cultivo. Para mantener al
ganado saludable, y debido a que los
agricultores ganan más vendiendo leche y
carne, Caritas trató o vacunó a 70.000 animales
como vacas, búfalos de agua y cabras.