
Oxana estaba pasando apuros para sobrevivir trabajando como limpiadora en Bélgica. Caritas la ayudó a volver a Ucrania y a encontrar trabajo.
Credits: Caritas Ukraine
A menudo viven en casas lujosas, con bonitos
muebles y varios coches en el garaje. Tienen
una casa en el campo para los fines de semana.
Pero pasan hambre.
Cada año, miles de mujeres salen de lugares
empobrecidos como Nepal y se van a lugares
como Líbano, Kuwait, Arabia Saudí y otros
países, para convertirse en empleadas
domésticas que residen en la misma casa en la
que trabajan. Largas y arduas jornadas de
trabajo, con la esperanza de ganar lo suficiente
para mantener a las familias que han tenido
que dejar atrás.
A algunas las tratan bien, pero otras son
maltratadas por sus patrones. Las sirvientas
cocinan para la familia. Luego, le ponen llave a
los armarios de la cocina, la nevera y la puerta
de la calle.
“Comí fruta podrida y sobras de cuatro días”,
dijo Fay*, una sirvienta filipina que vivió en
Beirut. “Me daban un trozo pequeño de queso
una vez al día”, dijo Rekha, una chica de Nepal
que también vivía en Líbano.
Padecer hambre a diario no es a lo único
que tienen que soportar estas mujeres.
Algunas sirvientas son violadas o golpeadas
con tanta violencia que quedan discapacitadas.
Los miembros de Caritas han tendido la mano
a empleadas domésticas que han sido
maltratadas. Caritas proporciona albergues
para que las mujeres estén a salvo y las ayuda
para exigir justicia. Caritas también les ofrece
capacitación para que tengan otras opciones
de empleo.
Sin embargo, hasta que los gobiernos
reconozcan que las trabajadoras y trabajadores
domésticos necesitan leyes especiales que los
protejan y las mismas se hagan cumplir, el
abuso continuará. En junio de 2011, gracias a
las campañas de Caritas y otras organizaciones
benéficas, la Organización Internacional del
Trabajo adoptó el Convenio 189, con la
Recomendación Conjunta 201 – un avance
importante para asegurar que las trabajadoras
y trabajadores domésticos sean tratados con
respeto, porque de lo contrario los
empleadores podrán ser denunciados ante la
justicia. El Convenio 189 incluye disposiciones
como la regulación de agencias
internacionales de contratación, además de
descripciones y contratos de trabajo.
Algunas Caritas nacionales de América
Latina – como Caritas Uruguay – apoyan
firmemente la campaña de Caritas utilizando
una tarjeta de incidencia creada por Caritas
Internationalis y mencionando la campaña en
sus publicaciones. Uruguay ha ratificado el
Convenio. Caritas es parte de una red que está
ejerciendo presiones sobre otros países para
que hagan lo mismo.
*Todos los nombres han sido cambiados