
Una fiesta para
celebrar la
independencia de
Sudán del Sur.
Credits: Sara Fajardo/CRS
“La nación más nueva de África Oriental, la
Nº 6, el país nº193 de las Naciones Unidas…”
Decían las estadísticas al referirse a la cuenta
regresiva para la independencia, en la capital
de Sudán del Sur, Juba. Nuevos cubos de
basura y de reciclaje bordeaban las calles bajo
señales que decían “Mantiene a Juba limpia y
verde”, y la Iglesia declaró una “Jornada de
oración y limpieza” en un acto simbólico de
purificación y reconciliación.
La nación más joven del mundo nació el
9 de julio de 2011. Su nacimiento se celebró
con grandes festejos y una misa especial, que
tuvo lugar al día siguiente, en la Catedral de
Santa Teresa, en Juba. Cuando el Cardenal John
Njue, Arzobispo de Nairobi y representante de
la Santa Sede ante Sudán del Sur, se puso de
pie para dar la homilía y bendecir la
independencia, la congregación estalló en
ovaciones y aplausos. Sin embargo, el Cardenal
advirtió que aunque “hemos avanzado mucho,
todavía nos queda mucho recorrido”. La misa
fue la culminación de un calendario de eventos
de preparación espiritual, para la declaración
de independencia, que empezó con la petición
de los obispos de Sudán, a gente de todos los
credos en el mundo, de unirse a ellos en las
oraciones por la paz. Los obispos también
pidieron que se sembraran árboles en todas las
diócesis de Sudán del Sur.
La dificultad del camino que queda por
delante se revela en las otras estadísticas sobre
Sudán del Sur. La tercera parte de los niños no
llegan a su quinto cumpleaños, la mitad de la
población vive en la miseria y únicamente la
tercera parte está alfabetizada. En el período
previo a las elecciones de enero de 2011, que
le dieron al país su independencia, Caritas
trabajó en cooperación con la Iglesia católica
local para suministrar agua, alimentos,
albergue, salud y educación a 100.000
personas. Asimismo, continuó con la campaña
para la construcción de la paz, que ha venido
realizando desde hace tiempo, con
transmisiones de radio y cursillos prácticos,
para ayudar a la gente a adquirir habilidades
para conseguir empleo, no para pelear.
Tristemente, conflictos separados, en las
montañas de Nuba y Abyei, aumentaron hasta
convertirse en emergencias humanitarias.
Enfrentamientos entre Sudán y Sudán del Sur y
con combatientes rebeldes han obligado a
muchas personas a abandonar sus hogares,
quedando únicamente con lo que llevaban
puesto.
Caritas ha advertido que la situación es
peligrosa y se ha unido a las exhortaciones
para la paz y la justicia. El Secretario General de
C.I., Michel Roy, que representó a la
Confederación en las celebraciones de
independencia, dijo: “Este es un momento para
la unidad, para que todos los cristianos inspiren
a sus líderes, para que tomen el camino
correcto, apartándose del conflicto”.