Tras la violencia y los desplazamientos, Zeina ha abierto un negocio de comestibles en Chad.

Credits: SECADEV

La vida de Zeina* se hizomuy cuesta arriba cuandomurió sumarido. Él era un rico comerciante de Fasher, Darfur (Sudán), que solía viajar por negocios a la capital, Khartoum, Egipto y Libia. “Yo vivía entonces como una reina. Mi marido teníamuchos camellos y vacas, así como rebaños de ovejas. Ganaba mucho dinero”, dice Zeina, de 45 años.

Esa vida se terminó cuando su marido fue asesinado, en el conflicto de Darfur. Su hermano mayor se hizo cargo de la administración familiar y la familia de Zeina tuvo que desplazarse para vivir con él en la localidad de Angabra.

Sin embargo, el conflicto los atrapó de nuevo. No tuvieron otra alternativa que escapar a la zona oriental de Chad. Estando en el campamento en Tiné, Zeina descubrió que su hermano y otros parientes también habían sido asesinados. Ella quedó a merced de su cuñado, cada vez más violento.

Zeina tiene heridas en la cara y las manos: “Él fue quien me las hizo, porque intentó violarme varias veces. Quería que me casara con él. Sin embargo, para respetar la tradición, yo le dije que me casaría con el hermano menor de mi marido. El mayor lo impidió, obligando a su hermano menor a abandonar el campamento. Luego me acusó de tener una relación secreta con otro hombre y estar embarazada de él. Una noche, mandó a tres hombres para que me torturaran y yo admitiera mi infidelidad”.

La violencia sólo terminó tras el arresto de su cuñado por lo que había hecho a Zeina, aunque después escapó de la prisión donde estaba detenido.

Muchos maridos y hermanos han sido asesinados en la guerra de Darfur. Las viudas y los huérfanos forman grupos particularmente vulnerables, en los campamentos de refugiados. A través de Caritas Chad (conocida a nivel nacional como SECADEV), las mujeres reciben una pequeña cantidad de dinero para iniciar actividades de grupo, que incrementan sus ingresos. En el campamento de Milé, zona oriental de Chad, hay 23 grupos cuyos miembros son en su mayoría mujeres. El grupo de Zeina, compuesto por tres mujeres y dos hombres, se llama Lessis, que significa en árabe “acto amable”. Cada miembro del grupo gana U$40 (€30). La idea es que el grupo pueda devolver el capital, más los intereses, después de seis meses. Zeina ha comprado un máquina para hacer espaguetis y Caritas le ha enseñado a usarla. Hay seis centros de formación en el campamento, en los que se les enseña a las mujeres técnicas para fabricar y vender productos alimenticios locales, zumo de mango, salsa de tomate y galletas.

“Ahora tengo unos U$150 (€113) en mercancías y gano un promedio de U$12 (€9) al día. Uso un tercio de lo que gano para mis necesidades cotidianas y las de mi familia. El resto lo ahorro para financiar mis actividades y también le mando algo de dinero a mi madre, que está en Fasher”, dice Zeina.

Zeina es joven todavía y un día le gustaría casarse de nuevo. Sin embargo, ahora se concentra en cuidar de su familia y ganar lo suficiente para asegurarse la independencia.