Por Lesley-Anne Knight, Caritas Internationalis Secretary General

Aquí encontraremos la historia de seis mujeres que dieron un paso hacia lo desconocido. Vivian, Zeina, Amina, Marion, Maria y Julia* dejaron sus comunidades de origen en condiciones difíciles, para buscar trabajo, seguridad y oportunidades.

La mayoría de estas mujeres encontró trabajo. Sin embargo, en su afán por mejorar sus vidas y las de sus familias, todas tuvieron que pagar un caro precio. La pobreza, en algunos casos, la salud en otros y, en un caso, una madre tuvo que renunciar a la posibilidad de ver crecer a sus hijos.

Más de 214 millones de personas - la mitad de ellas mujeres - viven fuera de su país de origen, como migrantes o refugiadas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que el número de migrantes será de casi 250 millones en 2050.

Con frecuencia, las mujeres migrantes se sienten desposeídas en sus propios países y deciden salir para buscar oportunidades en otro lugar. Cada vez con mayor frecuencia, la pobreza, el conflicto y el cambio climático empujan a las personas a abandonar sus hogares. Caritas trabaja protegiendo sus derechos, especialmente los de las mujeres. Ellas deben hacer frente a la marginación, a ser consideradas como extrañas, en lugar de vecinas; ser vistas como un peso, en vez de seres humanos productivos; a ser recibidas con recelo, en lugar de amistad.

Los gobiernos han fracasado al no implementar políticas de protección, contra los malos tratos y la explotación, para las vulnerables mujeres migrantes. Este documento ilustra los retos que deben afrontar con el fin de que Caritas y la sociedad en conjunto puedan cubrir sus necesidades.

Durante muchos años, la fe cristiana ha reconocido la situación apremiante de los migrantes. “Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amaréis como a vosotros mismos; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Levítico 19:34).

Nuestras obligaciones están arraigadas en el compromiso de Caritas para con los pobres y marginados. Muchas actividades de Caritas comenzaron con la atención a los refugiados. Ayudar a los inmigrantes es parte importante de nuestro trabajo, en todo el mundo. Esto significa ofrecer una variedad de servicios, en cada etapa del viaje, desde la orientación antes de dejar el país de origen, al apoyo médico, sustento y asesoría legal, una vez se llega al destino final así como a quienes quieren retornar a casa.

Caritas no ofrece sólo asistencia, sino que también lleva a cabo acciones de incidencia para incrementar los canales legales de emigración y trabaja para promover una integración mejor. Tenemos la obligación de combatir todas las violaciones de los derechos humanos y promover las estructuras que los defienden.

Este documento deja claro que la migración es cada vez más un problema tanto femenino como masculino. Con el mismo queremos fomentar la reflexión y el intercambio, con expertos y gobiernos, sobre los riesgos y retos concretos vinculados a la migración femenina.

También queremos promover la discusión entre el personal de Caritas sobre los servicios que ofrecemos: ¿Responden esos servicios a las necesidades materiales y psicológicas de quienes queremos ayudar? ¿Somos todo lo acogedores y útiles que podemos para los migrantes? ¿Qué cambios son necesarios para asegurar una migración legal y segura, que sirva como capacitación?

Queremos un mundo que sea más justo para las migrantes. Queremos que ellas tengan las mismas posibilidades que las demás mujeres, en su búsqueda de la felicidad. La fuerza y la determinación de las mismas migrantes será un factor esencial para provocar el cambio y las apoyamos totalmente en esa lucha.

*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad.