Caritas Internationalis Director of Policy, Martina Liebsch

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Un objetivo de la conferencia “El rostro femenino de la migración” que se celebrará en Senegal es intercambiar experiencias ¿De qué manera esta intercambio beneficia a los miembros de Caritas?

Martina Liebsch: Un trabajo excepcional puede servir de inspiración a otros miembros. En Sri Lanka, Caritas trabaja con potenciales migrantes antes de que partan, informándoles sobre los riesgos y las oportunidades que pueden encontrar e indicándoles lugares donde puede acudir para pedir ayuda una vez llegados a su destino. Mientras que Caritas Bolivia alienta a los emigrantes a ahorrar algún dinero para su retorno. El intercambio puede ser una fuente de inspiración para que cada miembro enriquezca su labor.

¿Debemos convencer a las mujeres a permanecer con sus familias en lugar de ayudarlas a partir?

ML: Nuestro objetivo es apoyar a las mujeres para que puedan tomar sus propias decisiones. Tenemos que facilitarles información sobre los riesgos y oportunidades ante de que ellas puedan tomar una decisión. Queremos que las personas se beneficien de la migración. También debemos trabajar para crear oportunidades a fin de que las personas permanezcan en sus hogares. Por mi experiencia, se que muchas mujeres preferirían permanecer si esta fuera una opción.

¿Qué motiva su labor en defensa de los derechos de los migrantes?

ML: Tengo una gran admiración por los trabajadores migrantes. La mayoría de ellos son personas muy valientes, que siempre tienen un gran deseo de cambiar sus vidas y velar por el bienestar de sus hijos. Lamentablemente, muchas veces no logra sus propósitos porque las circunstancias no se los permiten. He visto sufrir a muchos migrantes. Es algo que no podemos tolerar y que podemos cambiar. Las cosas perores las he visto en un centro de detención de trabajadoras domésticas migrantes en el Líbano. Las mujeres podías estar detenidas ahí hasta ocho meses simplemente por quejarse de sus condiciones de trabajo. En el centro de detención subterráneo no llegaba la luz de sol. Caritas Líbano presta apoyo, ayudando a las personas a obtener los documentos o suministrando alimentos extra durante las festividades. Es una fuente de esperanza para ellos.

¿De qué manera pueden contribuir las personas?

ML: Los migrantes viven entre nosotros. Piense en las niñeras, en los vendedores de flores o las personas que cuidan de los ancianos. Por tanto, la primera cosa sería tratarlos con respecto, como a iguales. Los empleadores deben ofrecer a los migrantes condiciones de trabajo decentes. Otra forma es colaborar como voluntarios en una de las muchas organizaciones que se ocupan de los migrantes. En última instancia, todos tenemos que contribuir a luchar contra las causas profundas de la migración, como la pobreza, y a hacer frente a la falta de oportunidades para que la migración se transforme en una opción informada, legal y segura.

¿Qué piensa de los debates actuales sobre la integración?


ML: Es una buena cosa hablar de ello, incluso, de ser posible, tener un fuerte debate sobre el tema. Nos ayudará a seguir adelante. Sin embargo, el gran riesgo es que los movimientos extremistas dominen el debate. En el contexto de la globalización, con el temor del terrorismo, muchas personas tienden a considerar a los migrantes como una amenaza.

¿Cuáles serán las preguntas de política dimanantes de la conferencia de Senegal?

ML: Las mujeres migrantes llenan un vacío importante en las sociedades envejecidas. Disponemos de una Convención sobre los Trabajadores Migrantes, que sólo los 41 países que la ratificaron tienen que aplicar. Además, no hay sino 19 países en los que el trabajo doméstico está reglamentado. En muchos lugares, no se le reconoce como trabajo asalariado. Cosas como unas condiciones de trabajo decentes, un número limitado de horas de trabajo, un día libre a la semana o la posibilidad de quejarse no existen en muchos países. Muchas mujeres son víctimas de situaciones de inseguridad, maltratos, trata de personas e incluso de falta de protección básica. La construcción, sector en el que la mayoría de los trabajadores son hombres, es el trabajo asalariado menos reglamentado.

Alentaremos a nuestros miembros a examinar las políticas existentes en sus países y considerar el impacto real que tienen en los migrantes. La India impide que las mujeres menores de 30 años emigren para trabajar como empleadas domésticas o cuidar de personas ancianas a fin de protegerlas contra la explotación. Al impedirles que emigren legalmente, algunas están perdiendo oportunidades y otras trabajarán ilegalmente, lo que las coloca en una situación aun más vulnerable. No se trata solamente de formular nuevas políticas, sino de ver si ellas son realmente efectivas.