¿Podría usted describir la globalización de la migración?

Es un fenómeno bastante reciente, que comenzó hace  20 años y afecta casi a todas las regiones del mundo. Los flujos de migración se han incrementado en los últimos años, en parte a causa de los mejores  medios de  transporte, el acceso a la televisión, redes transnacionales creadas por los migrantes y los lazos familiares que unen los diversos continentes.

Así mismo,  comprobamos una regionalización de los flujos de migración. Los migrantes del África subsahariana, por ejemplo, se desplazan con mayor frecuencia a otros países africanos  o Europa.

Sobre todo, las políticas de migración todavía no se han actualizado, ante el hecho que  la movilidad se ha convertido en la norma generalizada y han surgido nuevas formas de migrar. Hoy en día, ser un migrante non significa siempre que una persona se mude para vivir mejor en otro país. Los migrantes cambian de un lugar a otro, retornan y se desplazan entre el país de origen y el de adopción. Para algunos de ellos, la movilidad se ha convertido realmente en un estilo de vida.

¿Qué  proporción de migrantes mujeres existe hoy y de qué manera este número evoluciona junto con los flujos de migración?

Las mujeres representan casi la mitad de  los migrantes hoy en día. Estos datos se han incrementado marcadamente en los últimos 20 años.  Son muy frecuentes dos tipos de situación: por una parte, mujeres maduras que emigran para ser autónomas,  por ejemplo, comenzando una propia actividad comercial mientras, por otra, las más jovencitas emigran sin familia y trabajan como cuidadoras, enfermeras o  niñeras.

Para las mujeres, la migración significa correr grandes riesgos, especialmente cuando encuentran empleos poco regulares o ilegales. Sin embargo, el lado positivo, es que las mujeres cuidan de ellas mismas y ganan autonomía. Con la crisis económica y financiera, la situación de los migrantes, particularmente las mujeres,  se ha vuelto más incierta. Los derechos de los migrantes se ven ahora menos respetados y sus esfuerzos por conseguir el reconocimiento de otros derechos  quedan frustrados. Por ejemplo, Francia ha endurecido sus leyes sobre la reunificación familiar.  Algunos países están volviendo a las políticas nacionales proteccionistas.

¿Cuáles son sus expectativas para la conferencia “El rostro femenino de la migración”? 

Yo considero que la movilidad es un factor esencial en el desarrollo humano, como fuente de enriquecimiento, tanto para los países de origen como de adopción. El dinero que transfieren los migrantes a sus países de origen son tres veces más el importe total de la ayuda oficial al desarrollo. Muchos proyectos no podría realizarse, si sólo hubiera ayuda pública. Con frecuencia, los migrantes reciben capacitación antes o durante su viaje. Sus proyectos de migración son una gran fuente de emulación. 

Durante su estancia en el extranjero, los emigrantes conocen nuevos estilos de vida y costumbres. Eso puede causar efectos positivos a largo plazo, en la salud y el desarrollo económico y cultural. En los países de adopción, los inmigrantes responder a importantes necesidades del mercado laboral, a causa, por ejemplo, del envejecimientos de la población en Europa. Su diversidad es una fuente importante de enriquecimiento cultural.

Soy feliz porque esta conferencia tenga lugar en Senegal, con la participación de muchas Caritas africanas. Yo creo que los países del sur deben asumir este asunto de la migración, con mayor sensibilización ante los beneficios  potenciales de la  misma y promover activamente el desarrollo que los migrantes pueden ayudar a generar.