“Una vez yo también fui un migrante. Dejé Senegal para ir a Europa a estudiar. De esa experiencia aprendí la manera de abrirme a otras culturas, comprendiendo las diferencias y absorbiéndolas, como parte de un proceso de me enriqueció. Fue realmente una experiencia de dar y recibir”, recuerda  el P. Ambroise Tine, Director de Caritas Senegal. Mientras él  dejó su casa para mejorar sus conocimientos y oportunidades en la vida, muchas otras personas de Senegal se van al extranjero empujadas por la pobreza.

“Más del  57 por ciento de los senegaleses viven con menos de un euro al día. Hay una fuerte tendencia a emigrar, para  buscar a toda costa una vida mejor”, indica el P. Tine.

Situada en el extremo occidental de África, mirando hacia América a través del Atlántico, Senegal tiene una larga historia de migración. Pero hasta hace unos 20 años, era un país destino de migración, en lugar de salida. Una de las razones por las cuales Senegal ha sido elegida sede de la Conferencia de Caritas sobre la migración es que es un centro neurálgico, escenario de los varios aspectos del viaje de  migración: salida, retorno, tránsito y migración de centros rurales a urbanos.

Caritas Senegal cuenta con una serie de proyectos bien establecidos de apoyo a los migrantes, en sus varias opciones: “Trabajamos en los varios aspectos de la migración. Por ejemplo, ofrecemos a las mujeres que ha emigrado a las ciudades una micro-financiación, de manera que pueden iniciar un pequeño negocio , con el fin de poder mantenerse ellas mismas y a sus familias. También ayudamos a los que quieren retornar a sus localidades de origen. Para los migrantes que quieren dejar Senegal, por el extranjero, intentamos que sean plenamente conscientes de los riesgos que corren y las dificultades que podrían encontrar”, nos cuenta el P.  Tine.

Además de su actual trabajo ayudando a los migrantes, Caritas se une a otras organizaciones de la sociedad civil para ejercer presiones ante el gobierno por el respeto de los derechos humanos.

Caritas también apoya a una asociación que ayuda a las familias de los jóvenes que han muerto en el mar, durante su viaje de emigración. Un auténtico peligro para los emigrantes que parten para Europa es que sus embarcaciones se hundan o que no tengan la suficiente comida o agua durante el largo viaje.

El P. Fr Tine dice que los migrantes corren una serie de riesgos incluso cuando emigran de las zonas rurales a las ciudades. Los hijos pueden quedarse con uno de los padres o incluso con otros parientes, destruyendo así la vida familiar. Según algunos estudios realizados, los migrantes urbanos tienen más problemas de salud que la gente que se queda en las zonas rurales, y el índice de mortalidad es mayor entre los hijos de migrantes que crecieron en las ciudades.

Emigrando al extranjero o de zonas rurales a urbanas, las mujeres de Senegal, así como de otros países,  están dispuestas a intentar la emigración mejor que a vivir en la pobreza.