¿Le gustaría sentirse más segura, ser más rica, tener más salud y ser más feliz, con más posibilidades para usted y su familia? Cada año, millones de mujeres emigran buscando realizar un sueño.

Algunas empujadas por la pobreza, los desastres naturales, la falta de oportunidades y la necesidad de trabajar. Otras huyendo de la persecución y los conflictos. Dejan a sus familias y sus hogares para afrontar a terribles riesgos. Las migrantes deben hacer frente a la explotación y losmalos tratos, con la esperanza demejorar sus vidas y la de sus hijos. Éste es el rostro femenino de lamigración.

Durante mucho tiempo, la migración fue considerada un asunto sólo de hombres. Sin embargo, hay una creciente atención hacia la “feminización de la migración” ante el gran número de mujeres que, desde muchas partes del mundo, emprenden el camino, sin familia, ni maridos, ni hijos.

Los riesgos y retos que debe afrontar la emigración femenina son diferentes que los de la masculina. Cada vez con mayor frecuencia las mujeres emigran de manera independiente, crece también el impacto de este fenómeno en familias y comunidades. Cada vez más, las mujeres son las únicas que mantienen a la familia.

¿Por qué emigran las mujeres?:

  • Para unirse a otro miembro de la familia o casarse en el extranjero;
  • Buscando protección de las persecuciones para ellas y sus familias;
  • Huyendo de la pobreza, la inestabilidad económica y política, la falta de oportunidades;
  • Por el desempleo;
  • Por una educación mejor;
  • Escapando de tradiciones culturales que dificultan su desarrollo;
  • Buscando mayor libertad y respeto;
  • Soñando una vida mejor.

Con frecuencia, las condiciones sociales y económicas están entre los motivos de la emigración femenina. Otro factor importante de la emigración es la creciente demanda de mano de obra femenina, en el sector del empleo doméstico y la atención sanitaria. Esos empleos ofrecen dinero y oportunidades, que podrían no existir en sus propios países y les permiten mantener a las familias que se quedan en el país de origen.

Según fuentes de la OIM, las remesas que enviaron a casa las mujeres y los hombres ascendieron a unos U$132 mil millones (€95 mil millones) en 2000, mientras que en 2009 aumentaron hasta alcanzar los U$414 mil millones (€300 mil millones). El dinero que se envía a casa, significa comida, ropa, educación para los hijos, asistencia médica y reducción de la pobreza.

Las dificultades que deben afrontar las mujeres que emigran son:

  • la explotación;
  • los maltratamientos físicos y mentales;
  • la falta de protección en el mercado laboral;
  • la falta de seguridad;
  • las dificultades económicas;
  • la falta de acceso a la asistencia médica;
  • la alienación cultural;
  • la soledad.

Al abordar el viaje de emigración, las mujeres son mucho más vulnerables que los hombres al maltratamiento, el contrabando y la trata de seres humanos.

Las mujeres que emigran al extranjero para trabajar corren el riesgo de ser maltratadas, tanto por parte de las agencias, como por los empleadores. Con frecuencia, carecen de protección legal y sanitaria y pueden ser víctimas de la discriminación.

A veces, los hijos nacidos en el extranjero no ven reconocida su ciudadanía, ni su identidad. Mientras las mujeres atrapadas en la trata de seres humanos, contra su voluntad o víctimas de engaño, se ven luego forzadas a la prostitución y la esclavitud.