Mensaje de Navidad del Cardenal Rodríguez Maradiaga
Para leer el texto:
El 2009 ha sido un año lleno de historias conmovedoras, mientras la gente buscaba algo mejor para la propia familia y comunidades, con el telón de fondo de la pobreza, los sufrimientos y los conflictos.
Nuestra esperanza de paz quedó defraudada, antes de comenzar el año, con los conflictos de Gaza, Congo y Sri Lanka. En Gaza, una joven adolescente llamada Aya nos contaba que su padre murió entre sus brazos, cuando cayó una bomba en su casa. Sus últimas palabras fueron para los miembros de su familia, dando gracias por haber podido disfrutar de su amor.
Hemos escuchado relatos sobre los efectos de la violencia contra las mujeres, como la historia de Lakeisha, de la República Democrática del Congo, que encontró refugio y un poco de autoestima en un dispensario de Caritas, tras ser violada reiteradamente, junto a sus hijas, por los milicianos.
En Sri Lanka, Baby S. nació con metralla en su pierna, porque su madre resultó herida en el vientre durante un bombardeo. La belleza de este bebé es un simbolo de la ciega brutalidad de la guerra.
Hemos escuchado sus historias y hemos sufrido con los protagonistas de las mismas, reviviendo su dolor. Un dispensario de Caritas quedó destruido por aviones de combate en Gaza y un cooperante de Caritas fue asesinado en Congo. Caritas permaneció junto a la población de Sri Lanka, en la zona de guerra, hasta el final del conflicto, porque: “¿Cómo podíamos dejarles solos? Nosotros somos la luz para ellos, esa luz que les enseña que es posible una realidad mejor”. Un miembro del personal de Caritas resultó muerto y el director local perdió sus piernas en un bombardeo.
Caritas participó también en la respuesta a los damnificados por el terremoto y tsunami, en las Islas del Pacífico de Samoa y Tonga.
El Papa Benedicto XVI, en su última encíclica Caritas in veritate, nos ofrece una nueva visión de la economía, la política y la sociedad, que se basa en nuestro deber común de cuidar de la humanidad y el ambiente.
Una vez más, condiciones meterológicas extremas provocaron sufrimientos a los más pobres este año, en las zonas occidental y oriental de África, en Taiwan, Filipinas, Vietnam y Camboya.
Las negociaciones sobre el cambio climatic, en Copenhague, deben formar parte de una nueva relación con la naturaleza. La respuesta a la crisis está reavivado el sentido de solidaridad y la certeza de que es responsabildiad de todos trabajar por el bien común, siendo guardianes de la creación de Dios.
Caritas significa transformar vidas, tanto las de los pobres, a los que damos una mano, como las de la gente que trabaja con nosotros, que se ofrecen como voluntarios o apoyan con generosidad nuestra misión por la justicia social.
Para nosotros, Caritas es una señal del amor de Dios por la humanidad. Caritas es testigo del amor de Dios entre nosotros, un amor para todos y, de manera especial, para los más pobres.
Esperemos con ilusión el 2010, empoderados por este amor, un amor que vemos cada día reflejado en los pequeños detalles de la belleza humana, venciendo los sufrimientos y llevando la luz al mundo.
Que el Niño Jesús nos traíga a todos alegría esta Navidad y nos acompañe durante todo el Año Nuevo.