
Habibou Abarishi weeds his lettuce plot in Niger.
Credits: Lane Hartill/CRS
Caritas Níger (CADEV) y su asociados opinan que si se diversifican los
recursos alimentarios y se desarrollan fuentes alternativas de ingresos, la
gente no quedará completamente expuesta a los severos efectos del
trastorno climático.
Conforme el sahara se extiende paulatinamente a lo largo de Níger,
convirtiendo la tierra fértil en arena, lo último que uno esperaría ver crecer
es una lechuga.
“Nosotros crecimos en la cultura del mijo”, dice Habibou abarishi.
Por sí solo, el mijo no proporciona una dieta equilibrada y su disponibilidad
mantiene los precios bajos, en tiempos de buena cosecha. sin embargo, un
proyecto de CRs (uno de los miembros de Caritas en EE.uu.) en el occidente
de Níger, ha ayudado a numerosas personas, como Habibou, a cultivar
lechugas y otras verduras para alimentar a sus familias y ganar algo de
dinero, en medio de la recesión mundial.
Níger y gran parte de la región de sahel siguen siendo muy vulnerables a la
sequía y la escasez de alimentos. En 2005, la combinación de escasez de
lluvia, daños ocasionados por langostas, altos precios de los alimentos y
pobreza crónica, dejó a más de tres millones de personas, en Níger, en
medio de una crisis alimentaria.
El Grupo de trabajo de Caritas sahel ha creado un sistema de alerta
temprana, para advertir a la gente de las sequías, de esta forma las personas
pueden almacenar alimentos y estar preparadas para reaccionar y evitar
futuras carestías. Caritas Níger también ha creado bancos de alimentos
comunales y centros de alimentación para niños desnutridos.
Gilbért Wellindé, Coordinador de campo de Caritas Níger, dice: “un banco
comunal es mejor que el almacenaje individual, porque hay un comité que
lo administra. Cada miembro de la comunidad da lo que puede después de
la cosecha. Cuando la gente almacena individualmente tiende a utilizar sus
provisiones más rápidamente, y algunos tienen más que otros”.