En busca de una ética global: Viviendo la realidad del cambio climático
![]() Kenya’s pastoralists depend on cattle, but frequent droughts decimate herds and livelihoods. El clima se está volviendo cada vez más extremo e impredecible, ocasionando tormentas severas, más inundaciones y sequías. Los glaciares, el permafrost y la banquisa están desapareciendo; el nivel del mar está subiendo; las selvas se están encogiendo; los niveles freáticos están bajando; los ríos se están secando y las estaciones están cambiando. La Organización Mundial de la Salud ha estimado que cada año 150.000 personas mueren, como consecuencia del cambio climático.9 En años recientes, África y Australia han experimentado algunas de las peores sequías registradas en la historia, ha habido inundaciones extremas en el Sur de Asia, intensos ciclones en Asia y el Caribe, y olas de calor sin precedentes. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dice que para 2020, la productividad agrícola de muchos países africanos se podría ver reducida hasta en un 50 por ciento. Estos impactos negativos en la agricultura pondrán en peligro la seguridad alimentaria y aumentarán los casos de malnutrición.10 Las experiencias diarias de las comunidades pobres confirman los pronósticos científicos. Trócaire (Caritas Irlanda) ha documentado evidencia circunstancial, entrevistando a personas que viven en comunidades de escasos recursos, alrededor del mundo.11 Aproximadamente el 90 por ciento de los entrevistados registró cambios considerables, en los patrones meteorológicos estacionales y el 95 por ciento reportó cambios en los patrones pluviales. Muchos describieron patrones de precipitación más erráticos, con menos días de lluvia y períodos de sequía más prolongados durante la estación; así como el inicio tardío y/o el fin anticipado de la temporada de lluvia. Tales tendencias contribuyen a la reducción de la precipitación total, lo que tiene un impacto devastador para la agricultura, actividad de la que dependen las comunidades rurales. Los agricultores, pescadores y pastores pobres, así como aquellos que dependen en gran medida de productos forestales, son los más afectados por los incrementos en la temperatura y los trastornos en los ciclos hidrológicos; y sus bienes son demasiado limitados, para permitirles adaptarse a estos cambios. Estos desafíos amenazan con revertir las mejoras que se han logrado en las vidas de los pobres, a través del apoyo de organizaciones como Caritas. El cambio climático exacerba la pobreza que persiste en la mayoría de los países en vías de desarrollo. Desde los años 60, el número de víctimas de catástrofes naturales ha aumentado en una media de 900 por ciento. Varias agencias de ayuda consideran que el cambio climático es una de las principales causas del aumento de las emergencias humanitarias.12 En Kenia, el cese prematuro de las lluvias, de marzo-mayo en años recientes, ha exacerbado la sequía provocada por varias estaciones de escasas precipitaciones. En Eritrea, la falta de lluvia en 2004 causó escasez de agua potable; y en el Sur de África, la creciente frecuencia de las sequías ha resultado en hambre y dificultades económicas generalizadas. Se calcula que actualmente dosmil millones de personas dependen de los frágiles ecosistemas de áreas áridas y semiáridas, y se espera que losmismos sufran incrementos adicionales en el nivel de estrés hídrico. Alrededor de 634millones de personas, una décima parte de la poblaciónmundial, viven en zonas costeras bajas, que se encuentran en peligro.13 Las organizaciones de Caritas alrededor del mundo tratan constantemente con el impacto de las crisis relacionadas con el cambio climático, las cuales están aumentando tanto en frecuencia como en intensidad. En las últimas dos décadas, la cantidad de catástrofes humanitarias registradas ha aumentado de unas 200 a más de 400 y, actualmente, siete de cada diez catástrofes están relacionadoas con el clima.14 Caritas Oceanía refiere que en el Pacífico Sur la gente está perdiendo sus islas, como consecuencia del aumento del nivel del mar. Caritas India y Caritas Perú describen la forma en que el agua vital se agotará a medida que vayan desapareciendo los glaciares en el Himalaya y los Andes. Caritas Myanmar y Caritas Bangladesh se han visto obligadas a responder a las crecientes inundaciones y a la destrucción ocasionadas por los tifones. Otras Caritas nacionales hablan de un número cada vez mayor de agricultores desplazados internos, que se han convertido en ocupantes ilegales en las ciudades, en constante expansión.Catholic Charities (uno de los miembros de Caritas de EE.UU.) observó que quienes más sufrieron en el sur de los Estados Unidos, como resultado del huracán Katrina, fueron los pobres. En 2008, las agencias de Caritas fueron llamadas para ayudar al pueblo haitiano después de que éste se viera afectado por cuatro huracanes. Los efectos del cambio climático también tendrán un impacto en los patrones de desplazamiento y asentamiento de la población. Este desplazamiento será el resultado de cambios de paulatinos, como el aumento del nivel del mar y la desertificación, así como de catástrofes repentinas, como ciclones y tsunamis. Aunque es difícil de predecir, se calcula que para el año 2050, cientos de millones de personas habrán sido desplazadas como resultado de cambios en el medioambiente.15 Generalmente, en áreas afectadas por deslizamientos de tierras, inundaciones, ciclones o tsunamis, la gente es evacuada al interior como inmigrantes urbanos. En estos casos, los Principios Rectores de la ONU para los Desplazados Internos ofrecen un marco de ayuda normativa y protección para estas personas.16 Sin embargo, en las áreas de alto riesgo, por el aumento del nivel del mar, la pérdida de territorio puede ser permanente y es posible que sea necesario que los habitantes emigren definitivamente a otros países. En estos casos, es necesario que el derecho internacional aborde la difícil situación de individuos y comunidades enteras, que pueden quedar como apátridas. Para esto será necesario tener una definición clara para el término“emigrante medioambiental”. Otro problema relativo a la emigración es el enlace que se menciona con frecuencia, entre el cambio climático y los conflictos. El impacto del cambio climático puede obligar a las poblaciones a emigrar a otras áreas, en busca de medios de vida más seguros. La llegada de inmigrantes puede aumentar la competencia por recursos y servicios, y alterar la composición étnica de las comunidades anfitrionas, lo cual puede resultar en tensiones que escalen hasta convertirse en violencia. Para poder reducir la posibilidad de futuros conflictos, los gobiernos deben reconocer la importancia del buen manejo de los recursos naturales e implementar las medidas necesarias, en sus territorios. Adicionalmente, es necesario mejorar el espacio para el diálogo entre países vecinos a fin de poder implementar programas regionales. El cambio climático también tiene un grave impacto en la salud, ya que las tormentas e inundaciones pueden poner en peligro la seguridad alimentaria y provocar más muertes y lesiones. La escasez de agua, esencial para la higiene, así como el exceso de agua debido a lluvias más frecuentes y más torrenciales, están aumentando la carga de enfermedades diarreicas, las cuales se propagan a través del agua y alimentos contaminados. Las olas de calor, especialmente en centros urbanos, causan muertes y exacerban las enfermedades, principalmente en ancianos que padecen de enfermedades respiratorias o cardiovasculares. En 2003, murieron en Europa 37.000 personas que no pudieron escapar de las brutales olas de calor. Se pronostica que los cambios en las temperaturas y los patrones de precipitación alterarán la distribución geográfica de insectos portadores de enfermedades, como la malaria y el dengue.17 |
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