El 24 de junio de 2009 , el Parlamento escocés aprobó por unanimidad una de las legislaciones sobre el cambio climático más ambiciosas del mundo: la ley Escocesa sobre el Cambio Climático. Finalmente un país ha aceptado seguir las recomendaciones de los expertos, para evitar un cambio climático peligroso, en vez de lo que se considera políticamente posible.

Este triunfo representa la culminación de dos años de ardua campaña del Fondo Escocés de ayuda internacional (sCiaF, por sus siglas en inglés – Caritas Escocia) y de sus compañeros de la coalición Stop Climate Chaos (alto al Caos Climático), de Escocia. Como parte de la campaña, miles de simpatizantes del SCIAF se pusieron en contacto con sus parlamentarios, enviaron documentos oficiales al Parlamento, organizaron actividades para sensibilizar a la población e iniciativas concertadas con los medios de comunicación.

Mientras, en austria, grupos locales de Caritas participaron en una jornada de acción, en la que numerosas iglesias de todo el país sonaron sus campanas contemporáneamente. también se llevó a cabo una “marcha por la Justicia Climática”, que recorrió Viena, desde la Catedral al ministerio del medioambiente.

Por su parte, Caritas luxemburgo eligió a veinte personas normales, para que formaran parte de la “Comisión de 180 grados” y comprobaran personalmente las repercusiones del cambio climático, en Bangladesh. Cuando volvieron a sus casas, difundieron el mensaje sobre las consecuencias del cambio climático. sucesivamente, en mayo de 2009, el ciclón aila arrasó la aldea que ellos había visitado, tan sólo tres meses antes.

En Alemania, numerosos desempleados, equipados con la capacitación pertinente y paquetes ecológicos -que contenían de todo, desde bombillas de bajo consumo a interruptores que apagan automáticamente la energía eléctrica, al salir de casa - consiguieron reducir considerablemente su consumo de energía eléctrica, gracias a la campaña de Caritas. Hasta la fecha, los beneficios financieros de este proyecto se han difundido en toda Alemania, llegando a más de 10.000 personas, de 500 localidades.