Amado Dios, todo lo creado pide tu bendición.
Tu espíritu imprime al universo vida y misterio.
Sí, todo lo creado proclama tu amor y
nosotros nos unimos a ese coro de alabanza.

Amado Dios, como llevaste al mundo a su salvación,
guíanos con tu Espíritu, para que no seamos sólo peregrinos en la Tierra,
sino peregrinos con la Tierra, retornando a la casa del Padre.

Abre nuestros corazones, para poder comprender
tu profunda relación con todo lo creado.
Sólo con esa fe podremos esperar
en los hijos del mañana.

Amén. ¡Aleluya!

National Catholic Rural Life Bulletin
13 de abril de 2010
www.ncrlc.com