En enero, la Secretaria General de Caritas Internationalis, Lesley-
Anne Knight, encontró un terreno común en el Foro Económico
Mundial de Davos cuando dirigentes empresariales y políticos
destacaron la importancia de las organizaciones confesionales en el
logro de los ODM.
En abril, el Papa Benedicto XVI visitó la Sede de las Naciones
Unidas en Nueva York. “Cuestiones de seguridad, los objetivos del
desarrollo, la reducción de las desigualdades locales y globales, la
protección del entorno, de los recursos y del clima, requieren que
todos los responsables internacionales actúen conjuntamente y
demuestren una disponibilidad para actuar de buena fe, respetando
la ley y promoviendo la solidaridad con las regiones más débiles del
planeta”, afirmó.
El Cardenal Rodríguez escribió a los países miembros del G8, es
decir Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Rusia, el Reino Unido
y Estados Unidos: “Ahora existe el peligro real de que los Objetivos
de Desarrollo del Milenio sean recordados como un documento de
palabras vacías. Esto alimentará el cinismo con el que tanta gente
de los países en vías de desarrollo escucha las manifestaciones de
preocupación de los países más ricos respecto a las necesidades de los
más necesitados”, afirmó el Prelado en su carta.
Los líderes de los países del G8 se reunieron del 7 al 9 de julio
en Hokkaido, Japón. Los miembros de Caritas de todo el mundo
exhortaron a sus simpatizantes a actuar a través de una campaña de
correo electrónico y el envío de postales al Gobierno del Japón.
El primer día de la Cumbre fueron entregados al anfitrión
nacional, el entonces Primer Ministro japonés, Yasuo Fukuda, más
de un millón de mensajes que exigían al G8 que cumpliera sus
promesas para hacer frente a la pobreza. Caritas Japón distribuyó
80.000 postales de protesta a sus simpatizantes.
El Representante de Caritas ante el G8, Joseph Donnelly, dijo:
“Los resultados de la Cumbre del G8 de 2008 están en un punto
muerto en lo que respecta al cambio climático y son un disco rayado
en lo que respecta a la ayuda para África. El mundo esperaba un
liderazgo renovado, pero lo que recibió fue lo de siempre”.
En Accra, Ghana, los miembros de Caritas de la República
Democrática del Congo, Togo, Uganda, Irlanda, Inglaterra y Gales
y los Países Bajos se unieron a las iglesias africanas y organizaciones
confesionales en una cumbre sobre la eficacia de la ayuda para
pedir una mayor participación de la sociedad civil en las decisiones
relativas al empleo de la ayuda.
La presión dio sus frutos. Blandine Bouniol, analista de políticas
de Caritas Internationalis, escribió en un blog desde Accra: “El papel
de la sociedad civil como parte independiente en el desarrollo por derecho
propio fue reconocida plenamente”.
En septiembre, el Cardenal Rodríguez transmitió a los líderes del
mundo un mensaje de los pobres, en el que se pedía la adopción de
nuevas medidas respecto a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El Cardenal fue uno de los integrantes de un grupo selecto de
representantes de la sociedad civil invitados a hablar en la reunión de
alto nivel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio celebrada en
la Sede de la ONU, en Nueva York.
Y a finales de año, Michel Roy, representante de Caritas Internationalis
en Doha, viajó allí para participar en la Cumbre sobre
Financiación para el Desarrollo que terminó sin que se asumiera
ningún compromiso concreto.
“Cada minuto muere una madre de parto. Cada tres segundos,
muere un niño. Estas muertes podrían evitarse con 10.000 millones
de USD adicionales al año. Los pobres no pueden seguir esperando a
que se tomen medidas”, afirmó Roy.