A boy patient of the Ndanga District Hospital eat a lunch of beans and mealie meal. The hospital is being supported by Caritas with food and drugs as part of the 2009 Emergency Appeal operations

Credits: Snyder/Caritas

Mientras que Elvis Presley era famoso por sus sándwiches de mantequilla de maní fritos y por su apetito voraz, Elvis Ncube en Zimbabwe se considera afortunado si recibe una comida diaria de frijoles y avena de maíz.

La madre de Elvis se fue a Botsuana en busca de trabajo en 2005, iba únicamente por unos meses, pero nunca regresó. Para Elvis, un joven de 23 años, y su hermana Edita de 19, la vida en Madabe, al sur de Zimbabwe, es dura.

“Yo estoy a cargo del hogar, por lo que no puedo trabajar cuando estoy cuidando a los niños”, dice Elvis.

Se estima que probablemente el 25% de los niños de Zimbabwe son huérfanos. La crisis del Sida es la causa principal de que los hogares ya no cuenten con padres y de que los niños hayan quedado al cuidado de sus abuelos - o se hayan quedado solos y teniendo que arreglárselas por sí mismos.

Sin embargo, con el empeoramiento de la crisis económica y alimentaria, cada día más los padres se ven obligados a abandonar a sus hijos para ir al extranjero en busca de trabajo. Los retos a que, como consecuencia, se enfrentan los hijos y las hijas en Zimbabwe son descomunales.

“Tratamos de cultivar la tierra, pero por causa de las aves no pudimos cosechar nada”, dice Edita, quien tiene un bebé. “Tampoco tenemos cercas, así que aunque consigamos semillas tenemos problemas porque se meten los animales”.

Caritas le ha estado suministrando a la familia raciones mensuales de harina de maíz, aceite de cocina y frijoles. Sin embargo, debido a la falta de fondos es posible que se dejen de suministrar estas raciones.

“Cuando se terminen estos alimentos iré con alguno de los vecinos aquí cerca a pedir ayuda”, dice Edita.

Si la economía fuera más sólida y hubiera más empleos, Elvis trataría de mantener a la familia por sí mismo.

“Yo terminé la secundaria el año pasado. No he podido encontrar trabajo, simplemente hago trabajos como voluntario”, dice.

No obstante, sin padres que los ayuden, tanto Edita como Elvis se enfrentan a grandes dificultades para mejorar sus propias vidas y las de sus hermanos.

“Incluso la noche antes de mis exámenes mi hermana estaba en labor de parto y solo podía depender de mí para que la ayudara”, dice Elvis.

Sin ninguna oportunidad en Zimbabwe en el horizonte y con la pesada responsabilidad de alimentar a sus hermanos y hermanas, Elvis sólo puede ver una posibilidad para salir de la miseria absoluta y de la incertidumbre que acosa sus vidas.

“He decidido irme a Botsuana el mes que viene", dice; "pero no tengo papeles así que voy a cruzar la frontera ilegalmente. Si tan solo pudiera encontrar un trabajo modesto, quizá podría mantener a mis hermanos y hermanas y continuar mis estudios”.