Volunteers gather Caritas food donations for a door to door food distribution in the Santa Clara township in Talcahuano. Talcahuano, Chile was devastated by the February 27th, 2010 earthquake and subsequent tsunami.

Credits: Katie Orlinsky/Caritas

Por Andreas Lexer, Encargado de Comunicaciones en Chile

La primera fase de la respuesta de emergencia de Caritas, luego del terremoto del 27 de febrero, ha logrado cubrir las necesidades de la gente.

Dos semanas después del terremoto, se han distribuido 1.600 toneladas de alimentos a 104.000 familias; casi 500.000 personas. Asimismo, se han suministrado 250 toneladas de otros artículos tales como carpas, colchones y kits de higiene, y aproximadamente 3.500 metros de plástico.

“Nuestra logística ha funcionado muy bien", dice Juan Precht, Coordinador de Socorro de Emergencia de Caritas Chile. "Todo se coordinó aquí en Santiago, se envió a las regiones y a las parroquias, las cuales distribuyeron la ayuda entre los beneficiarios".

Una de las primeras decisiones que tomó Caritas Chile fue eliminar los nombres regionales de Caritas. Así que ahora ya no hay Caritas Santiago, Caritas Concepción o Caritas Maule, sólo Caritas.

“Eso lo hicimos para colocar a todas las organizaciones Caritas en el país, fueran grandes o pequeñas, bajo una sola sombrilla", dijo.

Caritas también trabaja conjuntamente con otras organizaciones, tales como la ONU.

“Ven nuestro trabajo en Haití y saben que estamos haciendo una labor excelente", afirma Juan Precht. "Y puesto que saben que nuestro sistema funciona y que tenemos muchísimo apoyo moral de todas las organizaciones Caritas alrededor del mundo, confían en nosotros y trabajan con nosotros".

Sin embargo, apenas es el principio de la labor. La gente en Chile está a punto de volverse muy pobre. Necesita ayuda a largo plazo.

“Una cosa que hace falta es que la comunidad internacional entienda que lo que sucedió aquí en Chile va más allá del terremoto y los tsunamis", dice Juan Precht. "Queremos que la gente sepa que esto podría convertirse muy pronto en una catástrofe social".

Después de los tsunamis, los pescadores ya no encuentran peces en el mar. En el campo casi no hay agua. Las cosechas estarán listas en una semana y se están secando.

En todo el país más de 400 escuelas han tenido que cerrar. Ahora, los niños de familias pobres, que normalmente reciben tres comidas al día en las escuelas públicas, están pasando hambre. Por todo esto, la gente está muy traumatizada y preocupada por su futuro.

“No será suficiente reconstruir físicamente la infraestructura", dice Juan Precht. "Necesitamos la reconstrucción social y la restauración de la red social".

Caritas está trabajando para proporcionar monitoreo psicológico para los más vulnerables. Ya se ha firmado un contrato entre Caritas y una universidad local. Esto garantizará que pueda llevar a cabo este monitoreo a pequeña escala, con la ayuda de psicólogos certificados, y de forma gratuita.