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La última línea de defensa contra la desnutrición en Níger.
04 July 2012 ![]() Caritas Niger (CADEV) feeding centre in Augustine, Niamey. Mothers and their children wait to be called to assess the level of malnutrition each and receive the food supplements for one week of treatment. Adjiera padece de desnutrición aguda severa y necesita suero urgentemente. Sin nutrición terapéutica, entre la tercera parte y la mitad de niños de menos de 5 años muere. Si un niño recibe la atención que necesita, sus posibilidades de sobrevivir son considerables. Al igual que Momeye, otras ocho mujeres son hospitalizadas en el centro atendido por las Hermanas de la Caridad con el apoyo de CADEV (Caritas Níger). Aquí, tanto los niños como ellas podrán recibir los cuidados necesarios para recuperar las fuerzas y pasar a formar parte del programa regular. Otras treinta mujeres esperan en el centro para recibir las raciones de suplementos alimenticios para sus niños y víveres para que ellas mismas puedan alimentarse y producir suficiente leche. Deberán seguir el tratamiento por una semana. Algunas deben viajar durante más de un día para llegar al centro. "Actualmente no hay muchas beneficiarias, nos explica la Hna. Marie Dalmascin, la encargada de recepción en el centro. Al llegar la temporada de lluvia, muchas mujeres prefieren quedarse en sus pueblos para ayudar a trabajar los campos. Sin embargo, las que están allí, especialmente en la sección de urgencias, salvarán a sus hijos, siempre los salvamos". Níger tiene la tasa de mortalidad infantil más alta del mundo. Más de 140.000 niños mueren cada año por causas relacionadas a la pobreza y la desnutrición. La última temporada agrícola, muy mala debido a una combinación de escasez de lluvia y a los ataques de plagas, exacerbó la crisis alimentaria en muchísimas aldeas. "Durante meses apenas hemos estado comiendo una comida al día", dijo Domo Hamani de 50 años. Ella acaba de volver a su pueblo, Luga, luego de haber acompañado a su nieta al centro de Saga. "Hajara tiene un año y su madre tiene seis meses de embarazo. Es por eso que no puedo ir al centro con ella. Me llevó todo un día ir con ella a Niamey. Era la primera vez que yo iba al centro y estoy muy contenta porque las hermanas nos recibieron muy bien y me dieron suplementos para que Hajara pueda recuperar las fuerzas. La pobre estaba muy flaca y tenía hinchado el estómago. La próxima semana, las dos volveremos a ir al centro para monitorear su progreso y recibir nuevas raciones". Domo Hamani, sentada en su casa, nos cuenta que las reservas de alimentos del pueblo se agotaron hace 4 meses. La situación es muy difícil y los habitantes sobreviven comiendo hojas de arbustos comestibles, pero estas son difíciles de asimilar para los niños. "Yo no tengo nada para cocinar hoy", dice disculpándose por no poder ofrecernos algo de comer como es la tradición en Níger cuando uno tiene invitados. "Afortunadamente mi nieta tendrá qué comer, que es lo más importante". Los menores de 5 años y sus madres son las primeras víctimas de la crisis alimentaria que afecta a los países de la región del Sahel, de la que Níger forma parte. La prioridad de Caritas es garantizar su alimentación. En el país, más de 8.000 familias con por lo menos un niño desnutrido (más de 56.000 personas) recibirán suplementos alimenticios que sus niños necesitan para volver a un estado de salud satisfactorio. Las madres tendrán acceso a raciones de cereales para poder amamantar a sus bebés. Ellas también recibirán formación sobre principios básicos de higiene para evitar las enfermedades oportunistas que con frecuencia atacan a las víctimas de la pobreza y la desnutrición. A 160 km al norte de Niamey, en el pueblo de Bano Koira, se perdió el 90% de la cosecha. Hawa Allassane explica lo difícil que es vivir sin saber si sus hijos tendrán qué comer. "Cada mañana me despierto preocupada pensando si mis hijos se irán a la cama con el estómago vacío. Es un sentimiento de impotencia terrible para una madre, un dolor constante". Ademas de suministrarles ayuda alimentaria a las mujeres y los niños, Caritas ha organizado una feria de semillas en el pueblo. Esta feria les permitirá a los habitantes tener acceso a semillas más resistentes a la sequía y alimentarse en el futuro. "Cuando el estómago está vacío, los niños no sonríen", dice Hadiza Soumana. "Gracias a Caritas, mis hijas están hermosas porque tienen que comer. Ellas sonríen de nuevo y mi corazón de madre ha recuperado un poco de alegría".
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