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Emilie Della Corte, Encargada del Programa de Emergencia de CI, durante las inundaciones de Tabasco
Emilie Della Corte forma parte del Equipo de Respuesta a las Emergencias de Caritas Internationalis (CI), en Roma. Ella y otra compañera se desplazaron a Ciudad de México para ayudar a la Cáritas Mexicana a redactar una llamada de emergencia, que sirve para solicitar donaciones a las 162 organizaciones miembros de la red mundial CI. “Era mi primera misión de emergencia para Caritas. No sabía lo que iba pasar. No enviamos un equipo de Caritas Internationalis a cada emergencia, pero las inundaciones de Tabasco eran las peores que se habían registrado en México, en los últimos 50 años, por eso, era una gran prioridad”, recuerda Emilie. Antes de lanzar la petición de ayuda, los agentes de Caritas de la región inundada tuvieron que facilitar información precisa, sobre el número de personas que necesitaban ayuda, el lugar donde se encontraban, si era fácil el acceso, las reservas de provisiones disponibles en la zona, si había bastante personal en el terreno y si otras organizaciones lo estaban facilitando. “Es realmente importante poder enviar a CI, cuanto antes, una llamada clara y detallada, pidiendo ayuda a nuestros miembros. Sucesivamente, cada miembro utiliza esa petición para recaudar fondos en su propio país. Tiene sentido coordinar la petición de ayuda, porque si no lo hiciéramos así podríamos tener que responder al teléfono a los 162 miembros de CI, que quieren saber de qué manera pueden ayudar. Eso es una pérdida de tiempo, cuando se produce una gran emergencia”, nos señala Della Corte. La solicitud de fondos de Tabasco quería ayudar a más de 48.000 damnificados que vivían en alojamientos provisionales, facilitando alimentos, agua, instalaciones higiénicas, asistencia sanitaria y otros servicios esenciales, durante tres meses. El número total de damnificados en Tabasco ascendía a 1 millón de personas, pero en esta emergencia como en otras, las organizaciones humanitarias se dividieron entre ellas el número de casos, con el fin de poder ayudar al mayor número posible de damnificados. Della Corte animó al personal del equipo de emergencia de la Cáritas Mexicana a utilizar las herramientas ya existentes para garantizar la redacción de un buen plan de respuesta a la emergencia. “Trabajamos conforme a las diferentes normas establecidas en las Directrices para la Respuesta de Emergencia de Caritas Internationalis. Queríamos asegurarnos de que nuestras iniciativas de ayuda respondieran a las normas reconocidas en ámbito internacional. Las llamadas deben ser reflejo de los principios de cooperación y subsidiariedad, que unen a la Confederación Caritas. Mientras tanto, también se usan las normas mínimas de Esfera, para la gestión de las catástrofes, por parte de organismos humanitarios y ONG, con el fin de garantizar que las operaciones respondan a unas normas mínimas de calidad. Las directrices de CI nos aconsejan sobre aspectos como el suministro de raciones adecuadas de alimentos y agua, asegurándonos que respondan a condiciones higiénicas apropiadas, con el fin de prevenir la propagación de enfermedades. Al final fue una experiencia agotadora, pero sentí que todo había funcionado muy bien. He aprendido las presiones que nuestros miembros deben afrontar para responder en el terreno y la Cáritas Mexicana aprendió a elaborar mejor una llamada de emergencia para que sea eficaz”, dice Della Corte.
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