Children prepare food aid in Kotido, Uganda where eight in ten go hungry.

Credits: Caritas

Elaine Maria está enojada. “Sembré muchas parcelas, pero el sol lo quemó todo”.

Ella vive en Karamoja, la esquina semiárida del norte de Uganda que limita con Kenia y Sudán. Ya van dos años que se pierden las cosechas, lo cual está sumiendo en la desesperación a las comunidades que ya se encuentran  al límite.

Anteriormente, Elaine Maria también tenía vacas, pero las perdió en los ataques de tribus rivales. Aunque estos ataques son parte de la vida de los pueblos seminómadas de Karamoja, el conflicto se está expandiendo conforme los guerreros van más lejos en busca de  pasto para su ganado y más aldeas que atacar.

Los graneros de la aldea están vacíos. Elaine Marie y los diez niños bajo su cuidado viven, como el 80% de la población, de la ayuda internacional.
Los niños beben todo el día una infusión ligeramente alcohólica de sorgo  llamada “Ebutia”. Ya no queda leche. Padecen de hambre, diarrea, paludismo y fiebre.  Karamoja es el peor lugar para ser niño en Uganda.  

La expectativa de vida es de 47 años para los hombres y principios de los 50 para las mujeres. Únicamente el 2% de la población utiliza letrinas, tan sólo el 4% recibe atención médica y las escuelas están abandonadas porque la educación es culturalmente mal vista. Elaine envía a tres de sus hijos a la escuela, pero es la burla de sus vecinos.

Recientemente se logró persuadir a los ancianos para que desenterraran un bolígrafo que habían enterrado en un santuario como símbolo de que la “escuela” quedaba prohibida. La premisa era que los varones debían  cuidar de los rebaños  y las niñas se arriesgaban a que bajara su “precio de novia" si demostraban estar demasiado educadas.

La violencia que una vez convirtió a Karamoja en una zona prohibida,  ha mejorado bastante.  El ejército incursionó hace un par de años y dejaron de haber emboscadas en las carreteras. El administrador local Oseku Richard dice: “Antes uno tenía un 90% de posibilidades de que lo emboscaran mientras viajaba de "a" a "b",  ahora es apenas el 10%".

No obstante, el robo de ganado está ampliamente propagado. Los atracos a gran escala, en los que los guerreros blanden rifles AK-47 comprados en Sudán, Kenia o que incluso les han comprado a los soldados en Uganda, ocurren con frecuencia. Nadie sabe cuántas víctimas mortales ha habido. Los cadáveres son abandonados en los arbustos en vez de ser enterrados.  

Akore John Bosco, que trabaja para una ONG para la paz, dice que los atracos se han comercializado y que eso ha traído consigo una ruptura con los tabúes y un incremento en la violencia, tal como la violación, en contra de mujeres.

En tres aldeas diferentes, los ancianos le echan la culpa del hambre a una cosa: El ejército. Dicen que cuando el ejército llegó en 2006 para desarmar a los guerreros, que en ese entonces estaban fuertemente armados, los tiroteos y los asesinatos enojaron y los dioses, y como resultado el ejército trajo consigo el hambre y la sequía.

Lokiru Aja Apaelimapus es uno de los ancianos de la aldea. Él no ha visto una lluvia decente en dos años. Este es el mes de lluvia, pero no hay señales de ella. Eso significa que tendrán que esperar hasta el próximo marzo o abril. Dice que su única esperanza para sobrevivir es la ayuda alimentaria.

El P. Bernard Phelan, administrador diocesano de Kotido dice: “El ciclo normal de años secos y años de lluvia ha cambiado. Los árboles han sido cortados para hacer leña y la desertificación  ha aumentado.  La gente corta los árboles para proteger al ganado en rediles, pero sólo empeora la situación”. 

Caritas está planificando lanzar una campaña para sembrar árboles. Asimismo, está trabajando con los pastores nómadas. Es difícil cuando la gente se traslada frecuentemente y lejos, a menudo a otros países. Las iniciativas de nutrición, saneamiento y construcción de la paz a nivel de la comunidad han tenido algo de éxito. 

Sin embargo, el progreso se verá interrumpido  si el clima en Karamoja sigue empeorando. Los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU sobre el Cambio Climático advirtieron el pasado septiembre que los efectos del calentamiento de la Tierra ya se están sintiendo en África.