John Bakoyego, 14 years

Credits: Bridget Burrows/CAFOD

“Ese día, me dijeron que acompañara a mi tío a la aldea. Cuando llegamos, no vimos a nadie. Pero, los del LRA estaba sentados bajo el granero, vigilando. Cuado mi tío los vio, sin decir nada, comenzó a correr, pero lo hizo en la dirección equivocada. Yo también comencé a correr. 

A mi tío lo agarraron, mientras yo pude escapar porque ellos estaban concentrados en apresarlo. Lo echaron abajo a patadas, mi tío lloraba, y mientras yo corría podía seguir escuchando sus llantos. Mi tío tenía 12 años.
Yo temía que me apresaran a mí también. Corrí hacia la mata, los del LRA me estaban persiguiendo, pero yo corría más rápido. Pasé por un lugar en el que habíamos escondido algunos artículos ante la eventualidad de un ataque del LRA – un bidón, platos y cacerolas – y ellos comenzaron a recoger esas cosas y se olvidaron de mí. Después de haberlos dejado atrás, me metí en otra mata más profunda y cruce un arroyo; me encontré con dos mujeres a quienes le conté lo sucedido, pero no me creían.

En ese momento, se dieron cuenta de que los del LRA se acercaban, y entonces comenzaos a correr y encontramos a más personas; los del LRA, por temor, dejaron de perseguirnos. Las personas que encontramos nos escoltaron hasta llegar donde mi abuelo. Realmente echo de menos a mi tío, sigo recordándolo.”