La mayoría de las catástrofes evolucionan rápidamente. Se puede seguir el impacto y las consecuencias de los terremotos, ciclones e inundaciones hora por hora en los canales de noticias internacionales. Los telespectadores ven directamente el horror mientras se recupera a los muertos y los sobrevivientes afrontan la vida sin hogares ni posesiones.

En el Pakistán fue diferente. Comenzó a llover intensamente en julio de 2010 y las lluvias simplemente nunca dejaron de caer. En el peor momento, las inundaciones habían sumergido un quinto del país y 20 millones de personas habían sido afectadas de una u otra manera.

Más de 2000 personas murieron y millones de hectáreas de cultivos se echaron a perder junto con millares de cabezas de ganado.

Caritas lanzó un llamado por valor de US$ 12 millones para las víctimas de las inundaciones. El dinero se destinará a proporcionar viviendas temporales, alimentos, agua salubre, saneamiento y atención sanitaria, y a la reconstrucción de la infraestructura y la protección de grupos vulnerables, tales como mujeres y niños.

Meses después de las inundaciones, millares de personas continúan aisladas de sus hogares a causa de las crecidas. Y mientras el inverno se avecina, muchas personas más siguen sin sus casas y preguntándose cómo harán para ayudar a sus familias.