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Credits: Bridget Burrows / CAFOD

“Vivíamos en Andari. Tuvimos que irnos a causa de un ataque del LRA. Primero, comenzaron atacando a las personas en el Congo, luego, atacaron Andari y secuestraron a uno de mis hijos. Fui a un centro comercial y envíe a dos de los chicos  a que me comparar cigarrillos, pero cuando regresaron a casa se encontraron con el LRA en ella.

El LRA secuestró a mi hijo. Fue el único niño capturado ese día en la aldea. En este momento, todavía está con los del LRA. Lo se porque una mujer que logró escapar de ellos me dijo que lo había visto y que le habían cortado un brazo. No se si sigue con vida, pero se que ha perdido un brazo.
 
Lo castigaron, porque seguía tratando de alertar a alguien. Tuvo suerte de que no le sucediera nada más, que no lo mataran. Me da mucha pena. No creo que regrese. El ejército ugandés está lanzando muchas ofensivas contra el LRA, pero sus balas no distinguen en los secuestrados y los soldados del LRA: mi hijo puede ser blanco de ellas.”