Joyce tiene once meses, pero parece mucho más pequeña. Ha acudido a la clínica de la Thabang Society en Parys, Sudáfrica, para recibir tratamiento por el VIH. Caritas ayuda a la clínica mediante la aportación de antirretrovirales (ARV).

“Joyce sufre un elevado grado de malnutrición y retraso en el crecimiento,” dice el pediatra de la clínica, el Dr Almud Pollmeier. “Más bien parece que tuviera ocho semanas.”
Esto quiere decir que el Dr Pollmeier debe adaptar la dosis de su medicamento, haciéndola más adecuada para un bebé.

El hecho de que los niños crecen constantemente es una de las razones que hacen que el tratamiento del VIH en niños sea más difícil que en adultos. Los niños tienen que ser pesados para ir aumentando la dosis de medicamento a medida que crecen y ganan peso corporal. Esto significa que el tratamiento en niños debe ser vigilado constantemente por profesionales de salud.

Joyce y su familia viven en un barrio marginal, o township, en Sudáfrica, lo que complica aún más el tratamiento con ARV.

“Su familia vive en una chabola, y no tienen nevera. Joyce toma los ARV en forma de jarabe, que debe guardarse en nevera,” dice el Dr Pollmeier.

Los ARV líquidos a veces se suministran en forma de polvo. Aunque los ARV líquidos son más fáciles de tomar para los niños pequeños, requieren un suministro fiable de agua potable para su preparación. En Parys, muchas veces hay cortes de agua que duran varios días.

Joyce llegó a la Thabang Society con candidiasis oral aguda. Es una infección por hongos muy habitual en los bebés, pero para un niño con VIH toda infección puede crear complicaciones graves, al tener debilitado el sistema inmunitario.

“Le dí antibióticos a Joyce y les mandé para casa, diciéndole a su madre que me llamara si surgían problemas. Pero luego me dí cuenta de que su familia no tiene teléfono. En estas situaciones, las mujeres de la zona a veces tienen que traer a sus hijos al hospital cargando con ellos a la espalda,” dice el Dr Pollmeier.

El caso de Joyce es complicado por muchos motivos: necesitará alimentos nutritivos para poderse desarrollar y convertirse en una niña sana; necesitará un suministro constante de agua potable para poder tomar los ARV diariamente; sus padres tendrán que estar atentos y acordarse de darle los medicamentos a la hora indicada, y a actuar en cuanto vean que su salud se deteriora; y necesitará una vigilancia continua por parte de personal sanitario.

La Thabang Society ha sido de una ayuda incalculable para Joyce y para su familia en su lucha contra el VIH. Además de prestarle a Joyce atención sanitaria y medicamentos de forma gratuita, la clínica realizó el diagnóstico en Joyce a una edad muy temprana.

“Hicimos una prueba rápida,” dice el Dr Pollmeier. “Por suerte hay una prueba de diagnóstico rápida oral que no necesita que pinchemos al niño. Al ver un resultado positivo, tomamos una muestra de sangre y la mandamos analizar.”

Joyce tuvo suerte que su madre la llevó a la Thabang Society. En Free State, la provincia en que viven, una crisis presupuestaria en el sistema local de salud está haciendo que muchas personas se queden sin acceso al diagnóstico y tratamiento del VIH, lo que ha provocado la muerte de algunas personas.
Pero con la ayuda de la Thabang Society, Joyce tiene la oportunidad de luchar contra el VIH.