Hambre o VIH, algunas madres deben elegir

Tu bebé puede morir de hambre o porque tú le contagias el VIH. ¿Qué eliges?

Ésa fue la decisión que debe adoptar Dumsile, de 32 años, una madre de Velebantfu, en una zona rural de Swazilandia. Ella es positiva al VIH y estuvo en tratamiento durante el embarazo para evitar la transmisión a su bebé, Bouginkosi, sin embargo, él ahora ha sido contagiado también con el VIH.
 

"Yo le di de mamar, aunque sabía que podía contagiarle el VIH, pero no tenía nada más que darle de comer, por eso no tuve elección y le di  pecho”, nos cuenta Dumsile.

He viajado a Swazilandia para recopilar relatos para la campaña de Caritas Internationalis' HAART for children.

En 2007, unos 800 niños morían cotidianamente de enfermedades vinculadas al SIDA, la mayoría de ellos en países pobres. Queremos exhortar a los gobiernos y las empresas farmaceúticas para que mejoren los métodos para prevenir la transmisión de madre a bebé (PTMB) y desarrollen mejores análsis y medicamentos pediátricos contra el VIH y la tuberculosis (una grave infección oportunista que sufren las personas contagiadas con el VIH), en los países pobres. En la actualidad, el índice de casos del VIH en Swazilandie es del 26 por ciento: el más alto de todo el mundo, según datos de ONUSIDA.

Dumsile ya ha perdido a un hijo de una enfermedad que sospechosamente se relacionó con el SIDA. Ella es una de las mujeres del grupo de 40 que se reunieron en Velebantfu. Todas tenían el VIH y sus hijos estaban contagiados también. Muchos de sus compañeros han muerto de complicaciones vinculadas al SIDA.

Sigo a Thabisile, de 37años, que me lleva por un largo sendero lleno de barro, a una remota choza de lodo, en la que vive con su hija de 12 años. Llego sin poder respirar, a cauas del esfuerzo realizado y las altas temperaturas. Una tos persistente repiquetea en los pulmones de Thabisile, mientras vamos caminando. Ella tiene tuberculosis.

"Yo fui a hacerme la prueba del VIH, porque dos de mis hijos habían muerto", me cuenta Thabisile, con la ayuda del traductor. Un tercer hijo murió de una enfermedad vinculada al SIDA, a pesar de que ya estaba en tramiento, igual que su marido.

La nutrición es de vital importancia para las personas con el VIH. Sin una buena nutrición, los ARV son menos eficaces, el sistema inmunitario es más débil y se corre el riesgo de contagiarse con infecciones oportunistas.

Thabisile me cuenta que ella ha comido "gachas ácidas” de maíz para desayunar. Y eso es todo lo que ella come, casi todo los días. El manantial que pasaba cerca de su casa se ha secado y ahora sólo tiene agua limpia cuando tiene dinero para comprarla.

Se necesita agua para tomar los medicamentos contra el VIH. Asímismo, algunos medicamentos pediátricos hay que mezclarlos con agua. ¿Cómo se puede permitir Thabisile el lujo de ir al hospital a por sus medicamentos mensuales para el tramisento con ARV, si ni siquiera tiene dinero suficiente para comprar comida, ni agua?

Ella me dice que no se puede permitir siempre el lujo de gastar 30 rand (unos 2,60 euros) en el billete del autobus, para desplazarse hasta el hospital, que está a unas 30 millas de distancia. Por eso, a veces, ella salta el tratamiento.  Sin embargo, el mes pasado pudo ir a por las medicinas, porque su hermano estaba en el hospital por el VIH. Él ahora está muerto. 

La auxiliar de clínica de Caritas de esta zona, Grace Ntshangase, me dice que la población de Swazilandia, no fue sensibilizada sobre el peligro del VIH hasta el 2002, aproximadamente.  "Hasta entonces, si alguien tenía una llaga o se sentía enfermo, decían que era víctima de brujería", dice Grace. También me han dicho que, como el Rey de Swazilandia tiene muchas esposas, es culturalmente aceptable tener muchas compañeras  sentimentales.

Y volviendo a Sudáfrica, allí visité la Sociedad Thabang de Parys, en el estado de Free. Caritas facilita en ese centro tratamiento con ARV y asesoramiento. A causa de problemás presupuestarios en el estado de Free, se ha registrado una cierta escasez de ARV en los programas financiados por el Gobierno.

En Sudáfrica, se estima que 5,7 millones de personas, de una población de 47 millones, viven con el VIH.

Sabiendo que Sudáfrica es un país relativamente rico, yo imaginaba que la comida y el agua no representaban un problema para los pobres que viven con el VIH. Me equivocaba.

"A veces duermo todo el día, porque tengo tanta hambre que no sé que otra cosa puedo hacer", me cuenta  Betty, de 29 años, en Thabang, donde está recibiendo el tratamiento con ARV. Betty ha perdido tres hijos a causa del SIDA. Dos de ellos murieron en su espalda, mientras los estaba llevando al hospital.

La Dra. Almud Pollmeier, pediatra y coodinadora de la Sociedad Thabang, señala que en esa zona el suministro de agua a veces queda interrumpido durante días y eso causa problemas a los niños que están en  tratamiento con  ARV. Ella me presenta a Joyce, de 11 meses. Esta tarde empezará el tratamiento con ARV. Es mucho más pequeña de lo que debería ser a su edad.

A pesar de una micosis en la boca y que está tan débil, Joyce puede considerarse afortunada. En algunos países, la falta de expertos y laboratorios significa que muchos menores de dos años no consiguen ni siquiera un diagnóstico preciso… y ni hablar del tratamiento para el VIH.

ven started to think about treatment. Hunger or HIV: the choice facing some mothers. Read the story...